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Las carabelas portuguesas salen de la playa para atraer a cientos de turistas en el Acuario de Gijón

La exposición, que reúne ejemplares utilizados para un proyecto científico, despierta la curiosidad de decenas de visitantes durante su inauguración. "Nos han sorprendido mucho sus tentáculos"

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Miguel Martín

Durante semanas, las carabelas portuguesas han ocupado buena parte de la conversación en las playas asturianas, ahora ese interés se traslada al Bioparc Acuario de Gijón, donde una nueva exposición acerca al público un organismo que muchos solo habían visto flotando en el mar o varado sobre la arena. Además de su vertiente divulgativa, la iniciativa servirá para apoyar las investigaciones sobre su comportamiento y desplazamiento. La muestra reúne varios ejemplares de Physalia physalis, conocida como carabela portuguesa, donde se puede apreciar su característica vela azulada que le permite desplazarse con el viento y las corrientes, mientras que bajo el agua despliega tentáculos que pueden superar varios metros de longitud.

La exposición despertó la curiosidad de numerosos visitantes, muchos de ellos turistas que aprovecharon sus vacaciones para descubrir el acuario. Desde Madrid, Gonzalo Cristóbal visitó el acuario junto a su hijo Elías durante una escapada varios días. Ambos destacaban la variedad de espacios del recorrido. "Nos ha sorprendido porque no sabíamos que también había zonas con arácnidos y anfibios. Está muy completo y es muy interesante". El tiburón toro fue la especie que más les llamó la atención, aunque reconocían que hasta ahora apenas conocían las carabelas portuguesas. "Nos han sorprendido mucho sus tentáculos".

Desde un poco más lejos llegaron Olaya Díaz y Luis Puerto junto a su hijo Luis para pasar las vacaciones lejos de Suiza, donde residen habitualmente. "El acuario está muy bien, nos ha sorprendido gratamente, el tema de las carabelas es muy interesante porque llevan tiempo apareciendo en las noticias", comentaban. Aunque reconocían que especies como los tiburones suelen acaparar la atención, aseguraban que el pequeño disfrutó especialmente observando las medusas y quedó impresionado al descubrir la longitud que pueden alcanzar los tentáculos de las carabelas. Además, confesaban que desconocían la programación de la Semana Grande de Gijón pero lo celebraron como una gran noticia. "Entonces hemos acertado viniendo", afirmaron antes de revelar algunos de sus planes durante estas vacaciones. "Nos apetece mucho recorrer el centro y visitar el Jardín Botánico", aseguraron.

La familia Vilches también recorrió la instalación con el pequeño Alain como principal protagonista. El niño comparaba el acuario gijonés con otros que ya conoce como el de Valencia o Zaragoza y no tenía dudas. "El que más me gusta es este", afirmó antes de preguntar con ilusión si el acuario albergaba a algún tiburón martillo, ejemplar que no pudo ver durante la visita. "Me gustaron mucho los tiburones, pero no encuentre al tiburón martillo", explicó.

Mientras unos buscaban al tiburón toro y otros se detenían frente a los aracnidos o los acuarios de medusas, la vitrina de las carabelas portuguesas concentró buena parte de las miradas. Los más pequeños observaban con asombro la longitud de sus tentáculos y los adultos aprovechaban para resolver dudas sobre un organismo que este verano ha ocupado titulares y conversaciones en las playas asturianas. Entre explicaciones y preguntas al personal del acuario, la exposición consiguió así transformar las dudas que genera el mar en curiosidad por conocerla un poco mejor.

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