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Un nuevo estudio ratificará los focos de contaminación en la zona oeste de Gijón

El Principado encarga un análisis en El Lauredal para esclarecer por qué la presencia de partículas en suspensión empeoró durante el año pasado

Estación de control del aire en El Lauredal.

Estación de control del aire en El Lauredal. / Marcos León

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La Calzada

Una nueva campaña analizará durante un año el entorno de El Lauredal para averiguar qué "fuentes antrópicas" han generado un "aumento" de los focos contaminantes en la zona oeste durante el año pasado. El estudio corre a cargo del Principado, que acaba de licitar el servicio por una inversión de algo más de 100.000 euros y con el que busca "profundizar de qué forma la actividad industrial y la portuaria, del tráfico y de otros focos emisores contribuye a la contaminación", según explica el propio Ejecutivo.

En los pliegos se señala que la ley vigente obliga a actuar cuando se detecta que en un entorno se superan los niveles de contaminación establecidos respecto a sustancias como dióxido de azufre, partículas, plomo, benceno, monóxido de carbono y arsénico, entre otras, y que las competencias para ello recaen sobre la comunidad autónoma, en este caso, de la Consejería de Medio Ambiente.

El encargo, ya en licitación pública, detalla que "en el pasado 2025 se detectó en la estación de El Lauredal, al oeste de Gijón, una superación de los valores límite de concentración de partículas PM10", las partículas en suspensión, con más de 35 días con niveles por encima de lo recomendado. El Principado explica que lo que se busca contratar ahora es "un servicio técnico especializado" para analizar "la composición de estas partículas" y definir "qué peso tienen las distintas fuentes de emisión en los niveles de contaminación registrados en esta zona".

"Las partículas en suspensión son uno de los contaminantes más complejos de analizar porque pueden tener orígenes muy diversos. Entre ellos se encuentran la actividad industrial y la portuaria, el tráfico rodado, el movimiento de materiales, la resuspensión de polvo o algunos fenómenos naturales", añade el Ejecutivo regional, que explica también que estas partículas en suspensión "pueden variar en función de las condiciones meteorológicas y de dispersión atmosférica".

El objetivo del análisis es sentar la base teórica para "elaborar un plan de mejora de aire" con medidas específicas y orientadas a reducir los niveles de contaminación. Será este estudio, por lo tanto, el primer paso de cara a aplicar más adelante soluciones "correctoras" de un problema de contaminación que afecta a toda la zona oeste. Concreta el Principado que "la información obtenida servirá para conocer con mayor exactitud qué actividades tienen una incidencia más significativa en los niveles de partículas y, en consecuencia, orientar de forma más eficaz las medidas".

También explica que se ha apreciado la necesidad de tener "una visión más completa del comportamiento de este contaminante en el área industrial y portuaria compartida por los concejos de Gijón y Carreño, un entorno en el que confluyen diferentes focos emisores y cuya complejidad exige contar con herramientas de análisis cada vez más precisas". El estudio hará muestreos varias veces por semana y diarios cuando se active el protocolo anticontaminación durante un año.

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