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Cinco parroquias rurales del oeste de Gijón se quedan sin correspondencia: el cartero de siempre se jubila y no hay reemplazo

Veriña, Poago, Monteana, San Andrés de los Tacones y Serín reclaman que se cubra la plaza y advierten de retrasos en cartas de médicos, Hacienda y otras notificaciones

Vista de la parroquia de Serín.

Vista de la parroquia de Serín. / Juan Plaza

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Demi Taneva

Demi Taneva

Las asociaciones vecinales de Veriña, Poago, Monteana, San Andrés de los Tacones y Serín preparan un escrito dirigido a Correos para reclamar que se cubra la plaza del cartero de la zona, que ha quedado vacante tras su jubilación. Los vecinos aseguran que el servicio ya está sufriendo problemas y temen que la situación se agrave si la plaza no se repone de forma estable.

José Luis García Nicieza, líder vecinal de Veriña, explica que, tras la jubilación del cartero que atendía estas parroquias, preguntó a la responsable de la zona rural por la posibilidad de cubrir la plaza. Según relata, la respuesta que recibió fue que "no se va a cubrir la plaza" y que el servicio se repartiría entre varios carteros que ya trabajan en otras zonas.

La situación, según los vecinos, ya se ha traducido en dificultades con el reparto de correspondencia. "Empezó a fallar el correo ordinario", señala Nicieza, que asegura que algunos residentes han tenido que acudir a la oficina de Correos para reclamar cartas que esperaban y que en algunos casos eran comunicaciones "bastante importantes", como citas médicas, notificaciones de Hacienda o documentos relacionados con otros trámites.

Preocupación por notificaciones importantes

El problema preocupa especialmente en unas parroquias con una parte importante de población mayor. Los vecinos alertan de que un retraso en una carta puede tener consecuencias si se trata de una cita médica, una prueba diagnóstica o una notificación administrativa con un plazo determinado. "Imagínate una persona de 80 y pico años", plantea Nicieza, que considera que “no podemos vivir pendientes de si llega una carta, lo normal es que lleguen al buzón”, resume.

Entre los ejemplos que cita están las comunicaciones relacionadas con programas de prevención sanitaria, además de citaciones médicas, multas o notificaciones de Hacienda. "Si no te llega la carta, no puedes ejercer el derecho que tienes a la rectificación", apunta.

Los vecinos aseguran que el problema no se limita a un episodio puntual de verano. Según Nicieza, durante los meses estivales la situación se habría complicado por las vacaciones del personal y por la necesidad de que unos trabajadores cubran las zonas de otros. Aunque reconoce que se produjo cierta mejoría después de las primeras quejas, considera que el funcionamiento continúa siendo insuficiente. "Hubo una ligera mejoría, pero solo ligera", afirma. En su opinión, mantener la situación sin cubrir la plaza supondría "sobrecargar" a los carteros que actualmente atienden otras zonas y acabaría repercutiendo en la calidad del servicio.

Las asociaciones preparan un escrito a Correos

Las cinco asociaciones vecinales han comenzado a coordinarse para reclamar una solución. De momento, la iniciativa parte de las asociaciones de las parroquias y no de la Federación de Asociaciones de Vecinos Rurales, aunque no descartan elevar la reivindicación a este organismo si el problema continúa. La intención es enviar a Correos un escrito para solicitar formalmente que la plaza que ha quedado vacante sea cubierta. "Vamos a pedir que el puesto que está vacante por jubilación se cubra", explica Nicieza, que considera que se trata de garantizar "un servicio a los vecinos normal y de seguido".

Los vecinos reconocen que los trabajadores que están cubriendo actualmente estas zonas están haciendo un esfuerzo, pero consideran que la solución no puede pasar por aumentar indefinidamente su carga de trabajo. "Ellos están saturados", señala, antes de advertir de que algunos carteros incluso están teniendo que asumir zonas que no conocen con la misma profundidad. Para los residentes, el temor es que una solución inicialmente planteada como una reorganización temporal termine convirtiéndose en la situación habitual. "Si no van a poner a nadie más, después de esto el sistema ya da por esa plaza como amortizada", sostiene Nicieza.

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