Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

"Las cartas llegan cuando llegan": los vecinos de cinco parroquias rurales del oeste de Gijón reclaman un cartero fijo

Los vecinos de Veriña, Poago, Monteana, San Andrés de los Tacones y Serín denuncian retrasos y errores desde la jubilación del trabajador que atendía la zona: "No pedimos otra cosa, simplemente tener un cartero oficial"

“Las cartas llegan cuando llegan”: los vecinos de cinco parroquias rurales del oeste de Gijón reclaman un cartero fijo

VÍDEO: Demi Taneva / FOTO: Luisma Murias

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Demi Taneva

Demi Taneva

La jubilación del cartero que durante años se encargó del reparto en Veriña, Poago, Monteana, San Andrés de los Tacones y Serín ha dejado a las cinco parroquias rurales ante una situación que los vecinos califican de "insostenible". Desde finales de junio, según los representantes vecinales consultados, la plaza permanece sin cubrir y el servicio se está realizando con trabajadores de otras zonas que se van alternando para asumir el reparto. El resultado, denuncian, son retrasos, cartas que no llegan y dificultades para localizar las viviendas.

"Lo que no es lógico es que cinco parroquias estén sin cartero oficial", resume Manuel Ángel García, vecino de Monteana, que asegura que fue uno de los primeros en reclamar por los problemas con el correo. "Las cartas llegan cuando llegan. Hay veces que, si te quejas, llegan cinco o seis de una vez", relata. Para los vecinos, el problema no está en los trabajadores que actualmente realizan el reparto, sino en un sistema que les obliga a hacerse cargo de zonas que no conocen.

"Yo no les echo la culpa a los que vienen con las cartas porque, sin conocer, es muy difícil", explica García. En una zona rural donde las viviendas están dispersas y no responden al esquema de calles y portales de una ciudad, los repartidores tienen que preguntar constantemente para localizar los domicilios. "Preguntan en esta casa, preguntan en la otra", señala.

"Las cartas llegan cuando llegan"

Los vecinos aseguran que ya han sufrido casos concretos. García pone como ejemplo las entradas para la Feria Internacional de Muestras. "Si no estamos con Correos pidiendo, pidiendo y pidiendo, no las mandan", cuenta. Tras varias reclamaciones a la responsable de la zona rural, finalmente las cartas llegaron. Lo que preocupa más son, sin embargo, las comunicaciones oficiales. "¿Qué pasa con las cartas de los médicos, de Hacienda o demás? Pues lo mismo", advierte. Los vecinos temen especialmente que los retrasos afecten a personas mayores que dependen del correo para recibir citas o notificaciones sanitarias.

El problema ha llegado incluso a una citación judicial. Begoña Pérez, de la vocalía de la mujer de Monteana, cuenta que una vecina esperaba una carta relacionada con un juicio que llegó "con cinco días de retraso". "No se presentó porque no recibió la carta", explica. Para los vecinos, este tipo de situaciones demuestran que el problema va mucho más allá de recibir con retraso una carta comercial.

También se producen errores en las direcciones. Marisol Gaspar, secretaria de la Asociación de Vecinos de Monteana, muestra una notificación certificada de los Servicios Tributarios que ha recibido en su domicilio, pero que está dirigida a un hombre al que no conoce y que no vive allí. "La dirección sí se corresponde con mi domicilio, pero luego viene al nombre de una persona que no vive en esa casa", explica. Ahora no sabe qué hacer con ella: "¿La llevo yo a Correos, la tiro? ¿Qué hago con esto?". La carta está fechada el día 19 y dispone de un plazo de siete días para ser recogida. "Pues así estamos, con cartas que no nos corresponden", lamenta.

Un cartero para cinco parroquias

La raíz del problema, según los vecinos, está en que el trabajador jubilado conocía durante años las cinco parroquias y sus domicilios. Ahora, los repartidores se van sucediendo y, cuando empiezan a familiarizarse con la zona, termina su periodo de sustitución o cambian de recorrido. "En periodo de vacaciones, cuando empieza a conocer medianamente ya no las casas, sino las zonas, acaba sus vacaciones. A jorobarse otra vez", resume Hermisenda Valdés, vecina de Monteana. "La solución pasa por que, si el cartero anterior se jubiló, cubran esa jubilación y nos pongan cartero".

José Manuel Cadavieco, vicepresidente de la Asociación de Vecinos de Serín, coincide en que el problema es especialmente complicado en el medio rural. "El que ya tiene rutina de todos los días trabaja muy rápido, trabaja bien. Pero el que no tiene la rutina se vuelve loco buscando las casas", explica. "En Gijón coges una fila de bloques y lo haces todo continuo. Aquí cada casa tiene su historia".

Los vecinos aseguran que los trabajadores están también sobrecargados. Algunos han tenido que desplazarse desde otras parroquias para entregar cartas concretas. "El pobre chaval vino fuera de hora buscando la casa", relata Valdés sobre un repartidor que acudió a Monteana para entregar una comunicación.

Una situación insostenible

La falta de correspondencia se ha convertido incluso en algo que algunos vecinos empiezan a detectar en sus propios buzones. Beatriz Pérez, tesorera de la Asociación de Vecinos de Monteana, asegura que lleva "todo el mes" sin recibir ninguna carta. "Es raro que no te llegue ninguna", reconoce.

En San Andrés de los Tacones, su presidente, Bryan Barber, asegura que la situación viene produciéndose desde finales de junio. "Antes las cartas llegaban con normalidad. Ahora fueron dejando de venir", señala. Según explica, los vecinos comenzaron a preguntar entre ellos hasta comprobar que el problema se repetía en las distintas parroquias. "Estamos un poco dejados de la mano de Dios", resume Barber, que reclama una respuesta de Correos y lamenta que la zona rural vuelva a quedar en una posición de desventaja respecto al área urbana. "No sé a qué están jugando con la zona rural cuando tenemos los mismos derechos que la zona urbana".

El representante vecinal considera especialmente preocupante la situación de las personas mayores. "La gente mayor los SMS no los entiende", señala. Si además dejan de recibir las comunicaciones en papel, "la cosa mejora por momentos". A su juicio, no basta con pedir a los vecinos que consulten sus notificaciones por vías digitales.

Los representantes de las cinco parroquias preparan ahora un escrito dirigido a Correos para reclamar que la vacante se cubra. La intención es comenzar la reclamación a nivel de asociaciones vecinales y, si no obtienen respuesta, elevar la presión. "No pedimos otra cosa, simplemente tener un cartero oficial", resume García.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents