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Casas de hormigón para pulpos en El Musel: el experimento que potencia la biodiversidad y reduce la huella de carbono

Un experimento de Acciona, impulsado por la UE en aguas del Puerto de Gijón, demuestra las ventajas de las estructuras irregulares impresas en 3D para obra marítima y disminuyen los costes respecto a los bloques lisos convencionales

Momento de la extracción de uno de los bloques en 3D de hormigón, en El Musel.

Momento de la extracción de uno de los bloques en 3D de hormigón, en El Musel. / .

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Gijón

Cuando en julio de 2002 el entonces consejero de pesca del Principado, Santiago Menéndez de Luarca, reivindicó las bondades de la ampliación de El Musel que por entonces se proyectaba, como criadero de percebes en sus diques, hubo quien se lo tomó a rechifla. La realidad fue que años después de la obra los mariscadores comenzaron a apañar percebes en algunos de los bloques de los diques. Toda obra marítima se convierte en un nuevo hábitat.

Casas de hormigón para pulpos en El Musel

Detalle del bloque de hormigón. / .

Mejorarlos en biomasa y en diversidad es la clave del experimento de Acciona en aguas de El Musel, consistente en utilizar bloques de hormigón con formas irregulares, producidos mediante fabricación aditiva (impresión 3D). Los primeros resultados de ese experimento ya se conocen y muestran un aumento en la cantidad de vida marina y en su diversidad respecto al hormigón convencional de paredes lisas. Estos bloques fondeados por Acciona hasta han servido de refugio para pulpos y para algunos peces (blénidos), destacan desde la compañía.

El experimento, como desveló LA NUEVA ESPAÑA, se desarrolló junto al contradique del Dique Príncipe de Asturias y comenzó en julio del año pasado, fondeando los bloques con formas irregulares junto a otros convencionales y también a grupos de losetas. El objetivo era comprobar la diferencia entre ellos al cabo de un año, en el marco del proyecto Beeyonders financiado por la Comisión Europea y que lidera Acciona.

Los datos recopilados muestran que estos bloques producidos con nuevos hormigones y superficies irregulares favorecen una colonización biológica más rápida e intensa que la observada en hormigones convencionales. Más vida marina, una evolución más rápida de los ecosistemas asociados, mayor presencia de algas, más cantidad de organismos y mayor riqueza en el número de especies demuestran el valor ecológico de su diseño, resaltan desde Acciona. Entre estas especies "destacan hallazgos de pulpo común y blénidos, que fueron detectados únicamente en las estructuras biorecepticas", añaden.

La empresa resalta que con este tipo de hormigones es posible incorporar "objetivos ecológicos desde la fase de diseño" de las obras marítimas, transformándolas en soportes para la biodiversidad. La impresión 3D hace viable crear geometrías complejas y cavidades que sirven de refugio a distintas especies, y que resultarían difíciles y costosas de producir usando métodos convencionales.

Estos bloques de hormigón no sólo se podrán emplear en obras marítimas, sino también para crear arrecifes artificiales. Además de favorecer la biodiversidad, tienen otra ventaja nada desdeñable desde el punto de vista medioambiental. Reducen en un 53% la huella de carbono respecto a la construcción convencional, ya que emplean al menos un 40% menos de hormigón y acero que las estructuras convencionales. También contribuirán a abaratar la obra pública, ya que la solución 3D permite un ahorro del 46% respecto a la fabricación convencional de bloques y cajones de hormigón para obra marítima.

"Más allá de la prueba piloto realizada en Gijón, esta tecnología abre la puerta a futuras aplicaciones en arrecifes artificiales, restauración ecológica y nuevas infraestructuras marítimas diseñadas desde su origen para convivir con la naturaleza y contribuir activamente a su regeneración", resaltan desde Acciona.

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