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Unas condiciones "pésimas" que frenan al club de rugby de La Calzada: el equipo gijonés afronta otra temporada sin suministro de luz y agua

"Queremos seguir creciendo, pero necesitamos que nuestras instalaciones nos permitan hacerlo", afirma el vicepresidente, Juan Carlos García Tournier, que lamenta que "así no podemos tener categorías inferiores ni equipo femenino, y tampoco poner en marcha un proyecto de rugby inclusivo"

El club de rugby de La Calzada afronta una nueva temporada sin suministro de agua y luz

VÍDEO: Nico Martínez FOTO: Luisma Murias

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Con las linternas de los teléfonos encendidas para ponerse la ropa de entrenamiento sin estar a oscuras y dando un pequeño paseo al parque del Oeste para llenar las garrafas de agua en una fuente pública. De esta forma arrancan cada sesión de entreno los jugadores del Calzada Rugby Club de Gijón, un equipo que afronta una nueva temporada sin suministro de luz y agua al no haberse llevado a cabo los trabajos de acondicionamiento que tiene pendiente el Ayuntamiento. "Lo único que pedimos es tener unos servicios mínimos", reivindica el vicepresidente del club, Juan Carlos García Tournier.

El club de rugby de La Calzada, que desde la pandemia y hasta 2023 estuvo entrenando en el campo del Gijón Industrial, regresó al que siempre había sido su terreno de entrenamientos en 2024 gracias a una propuesta de Podemos que aprobó el Pleno municipal por unanimidad. Fue entonces cuando se encontraron la zona de los vestuarios y los aseos "llenos de suciedad y sin electricidad ni agua por el abandono y los robos que se produjeron", tal y como recuerda Juan Antonio Vázquez, un jugador veterano que empezó a formar parte de este club desde 1992 y que denuncia que "las condiciones en las que estamos ahora son pésimas".

Hace apenas un lustro, este club estaba luchando por ganar la Liga Regional Asturcántabra y tenía 80 fichas de niños apuntados en sus categorías inferiores. La situación actual es totalmente opuesta. De cara a la próxima temporada, al igual que en la pasada campaña, los alrededor de 35 jugadores del equipo sénior continuarán entrenando en el campo de la calle Arquitecto Mariano Medarde, en el que tienen la cesión de uso desde 2024, y jugando los encuentros ligueros en los terrenos de la Laboral. Para ducharse, tendrán que utilizar el pabellón de Mata Jove o hacerlo en sus propias casas. "Sin lugar a dudas, somos el equipo que peores condiciones tiene ahora mismo", critican.

Al no contar con el suministro de luz y agua, los responsables de este club social ya han asumido que este año tampoco podrán alcanzar algunos de los mayores retos que tenían previstos. "Queríamos recuperar la actividad de la cantera, que ahora tan solo se hace de forma extraescolar en centros educativos, y poner en marcha un equipo femenino y otro inclusivo. Esa última era una de las iniciativas que más ilusión nos hacía y por el momento tenemos que guardarla en un cajón, al menos, hasta la próxima temporada", argumenta García Tourner.

El vicepresidente del club explica que "desde el Ayuntamiento nos comentaron que iban a empezar la obra el 1 de julio a través de una escuela taller, pero desde entonces no tenemos novedades". "Este último año sí que nos cambiaron la portería y la han dejado genial, pero pedimos tener unos baños que sirvan para algo", subraya.

Además de la falta de saneamiento, agua y luz en los aseos y duchas, tampoco cuentan con iluminación en el terreno de juego, por lo que durante los entrenamientos tienen que acercarse a la zona en la que hay iluminación gracias a las farolas de la calle. "Lo que necesitamos es que conecten los fusibles, nos pongan un cuadro de luz y solucionen también el tema del agua, que supuestamente viene todo de una fuga que hubo en la pandemia", asevera el vicepresidente de un club que confía en que la 2026-2027 sea la última temporada en la que no puedan llevar a cabo los proyectos que tanto anhelan.

"Lo que más nos preocupa es que detrás de cada proyecto que se aplaza hay personas. Hay niños que podrían empezar a jugar, mujeres que podrían formar un equipo, personas con discapacidad que podrían disfrutar del rugby inclusivo y familias que podrían encontrar en el club un espacio de convivencia, deporte e integración", desarrolla García Tournier, que asegura que "el Rugby Club La Calzada quiere seguir creciendo; solo necesitamos que nuestras instalaciones nos permitan hacerlo".

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