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El mayor barco que llega a Gijón concluye la carga de 43 kilómetros de tubería para un gasoducto en el Golfo de México

El "Solitaire", que ya zarpó para hacer pruebas en aguas profundas al norte de Ribadesella, retornará a El Musel y cruzará luego el Atlántico

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Gijón

Su tránsito frente a la playa de San Lorenzo el pasado 5 de agosto, camino del fondeadero del puerto de El Musel, despertó la curiosidad entre muchos de los que en ese momento caminaban por el principal paseo marítimo de Gijón. Con sus 397 metros de largo, incluyendo 300 de casco y 97 del "stinger" (la rampa de lanzamiento que utiliza para el tendido de oleoductos y gasoductos submarinos) y 41 de manga, el "Solitaire" es uno de los mayores barcos del mundo de su tipo. Especializado en la construcción de gasoductos y oleoductos submarinos, permaneció diez días atracado en El Musel realizando una operación inédita en el puerto gijonés, el transbordo directamente desde dos barcos mercantes de tramos de tubería que suman 43 kilómetros, y con el objetivo de construir un gasoducto de 120 kilómetros en aguas profundas del golfo de México.

Este barco llegó a tender oleoductos y gasoductos submarinos hasta a 2.700 metros de profundidad en trabajos anteriores. Fue el primero en desplegar tubería al norte del Círculo Polar Ártico y también construyó el gasoducto Nord Stream 2. El buque está diseñado para permanecer en un punto fijo en alta mar mientras trabaja. Su capacidad de maniobra es tal que, pese a su tamaño, no precisó de la ayuda de remolcadores para atracar en El Musel.

Fueron diez días en los que estuvieron trabajando 358 tripulantes en la operación en el Puerto, en diversas funciones y colaborando para preparar el buque para el próximo proyecto. Antes de atracar, durante su estancia y tras su salida se produjeron varios relevos de tripulación en este gran barco, cuyo consignatario es Algeposa Asturias. En pleno mes de agosto, los cambios de tripulantes llevaron a tener que buscarles alojamiento no sólo en Gijón, sino también en un hotel de Avilés. Y es que en el "Solitaire", que tiene capacidad para 420 tripulantes, vive y trabaja más gente que los pasajeros que tienen algunos de los cruceros que atracan en Gijón.

Se utilizó una grúa del propio barco para cargar la tubería fabricada en Grecia. También embarcó desde tierra, con su grúa, 70 contenedores con diverso material que llegó por carretera a El Musel desde Róterdam. El barco llegó a Gijón precisamente tras una profunda modernización en un astillero holandés y la elección de El Musel para su puesta a punto y aprovisionamiento se debe tanto a las condiciones del puerto gijonés como a la estrecha plataforma continental que tiene Asturias, que le ha permitido hacer pruebas de mar unas millas al norte de Ribadesella. Las hizo mientras navegaba de Róterdam a El Musel y ahora está de nuevo en ello, antes de volver a entrar al puerto gijonés en los próximos días. A principios de esta semana tuvo que zarpar de El Musel para dejar sitio a un crucero.

"Gijón ofrecía la combinación necesaria para un buque de las dimensiones del ‘Solitaire’ y para las actividades previstas: un muelle extenso, una profundidad de agua de 22 metros junto al mismo y acceso a aguas más profundas frente a la costa norte de España para realizar pruebas de navegación y de sistemas. Esta ubicación también permitió a Allseas (el armador del barco) combinar la carga de tuberías, la movilización del proyecto, las labores continuas de puesta en marcha y las pruebas en alta mar sin necesidad de regresar a Róterdam", explica la compañía holandesa.

Los 43 kilómetros de tubería que el "Solitaire" cargó en El Musel venían en 3.575 tramos individuales. Se trata de tubería de 16 pulgadas (40,64 centímetros). Izarla desde los cargueros abarloados (situados al costado) fue una maniobra delicada para la que utilizó la grúa de transferencia de tuberías situada en la banda de babor del propio buque. Una vez a bordo, los tramos de tubería pasaron por el sistema de manipulación y se trasladaron a las bodegas de almacenamiento. Asimismo, los servicios portuarios, proveedores, personal logístico y subcontratistas especializados prestaron apoyo a la escala portuaria en su conjunto.

Más tripulantes que los pasajeros de muchos cruceros

Cada tramo de tubería revestida se izó utilizando eslingas o ganchos adecuados y no abrasivos para evitar daños y posteriormente se depositaron con precisión en la estación de carga del buque, liberándose de forma segura por el equipo de maniobra y trasladándose, a través de un sistema automatizado de manipulación, hasta la bodega de almacenamiento. Si en puerto la maniobra es delicada, más lo es cuando el barco se aprovisiona de material en alta mar, lo que en ocasiones también se hace.

La escala en Gijón forma parte de la movilización general del proyecto del "Solitaire", lo que incluye la carga de equipos del proyecto, repuestos, consumibles y materiales necesarios antes de emprender la travesía transatlántica.

Además de materiales para la obra submarina que va a hacer en aguas profundas del Golfo de México, el "Solitaire" también cargó las provisiones necesarias para atender a los 420 tripulantes que puede llevar. "En la práctica, una pequeña comunidad en funcionamiento continuo" ya que se en el barco se trabajan, a turnos, las 24 horas del día, explican desde la empresa.

Allseas posee y opera cuatro grandes buques de tendido de tuberías con posicionamiento dinámico: "Pioneering Spirit", "Solitaire", "Audacia" y "Lorelay". Sus capacidades varían; el "Solitaire", por ejemplo, está especialmente indicado para la instalación rápida de tuberías a gran escala y en aguas profundas. Allseas también opera el "Sandpiper", una barcaza de tendido de tuberías para aguas someras, además de buques de construcción y de apoyo submarino.

Estos buques dan soporte a grandes proyectos de infraestructura que requieren una extensa labor de ingeniería, fabricación de tuberías, logística, preparación de los buques y obtención de aprobaciones normativas antes de que comiencen los trabajos en alta mar. Las campañas de mayor envergadura se planifican con mucha antelación, y la disponibilidad de los buques es un factor clave en la programación de los proyectos.

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