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Opinión

El colegio Miguel de Cervantes a examen

Una oportunidad para reivindicar la urgente necesidad del pabellón de deportes

Voy a dar un salto en el tiempo y en la historia con respecto al artículo anterior dirigido al formato de cabecera digital de Gijón Oeste que el diario de LA NUEVA ESPAÑA ha puesto al servicio del barrio con mucho acierto. Hoy quiero centrarme en un caso singular que se viene produciendo en el Colegio Público Miguel de Cervantes de un tiempo acá. No acapara la atención mediática de otros problemas acuciantes de la zona, pero no por ello lo minimiza. El comentario se focaliza en la figura del actual director del centro escolar ante la negligencia de descuido y atención en el cumplimiento de su responsabilidad en cuanto a facilitar el uso de las instalaciones de la comunidad educativa en horario extraescolar.

Merece prestarle atención a dicha singularidad para dar a conocer lo que está pasando y sensibilice a la población de la zona oeste de las barreras que tienen que salvar los colectivos juveniles que comparten inquietud y desasosiego ante las trabas que deben de superar para acceder a las instalaciones en horario no lectivo. Estos pasos en falso por parte del director del centro escolar rompen el quorum anterior que, por desgracia, penaliza a los colectivos que carentes de recursos se asociación para generar actividad social, cultural y deportiva atraídos por las excelentes instalaciones del Miguel de Cervantes.

Con su forma de actuar ha abierto una herida en la comunidad, no es hemorrágica, por ahora, pero gotea y, por tanto, preocupante, si no cuentas con apósitos para que el desangre no vaya a más. Una persona que se limita a flotar en un mar de irresponsabilidad continuada, como es el caso, suele olvidarse que es necesario mirar en ambos sentidos antes de cruzar una calle y evaluar la situación. Su antecesora en el cargo supo evaluar la situación con tal acierto que se granjeó el respeto de la comunidad educativa y sociocultural del barrio.

Hace año y medio siendo responsable de la asociación salmantina Casa de Salamanca me negué a denunciar el fiasco que supuso no poder cumplir ante los socios con la actividad de carácter cultural-provincial del Lunes de Aguas, cuyas  raíces se remontan a más de cinco siglos de historia. Rehusé hacerlo para no caer en la subjetividad afilada del cabreo, decepción y coste económico que supuso a la asociación, derivado de la irresponsabilidad y falsedad de palabra del recién llegado y nombrado director del centro escolar Miguel de Cervantes al negar a la asociación la utilización de sus instalaciones en horario extraescolar cuando había dado su visto bueno.

El hecho de que haya cambiado de opinión obedece a que, para justificar su indecoroso proceder, este señor, recurre a la falsedad manifiesta de que la asociación salmantina quería hacer una actividad en la que había un elevado consumo de alcohol.  Afirmación rotundamente falsa, injuriosa y mezquina. Los asistentes eran personas mayores y adultas. Las primeras en su dieta cotidiana está el agua. Las segundas hemos aprendido a controlar el consumo de alcohol de manera responsable y no salimos del “vasín” susceptible a cualquier degustación gastronómica que resulte como era el caso. Por tanto, para justificar su desafortunadísima conducta, insulta y sobrevalora su decisión con la insana intención de darle al caso mayor relevancia de la que en realidad tiene con el único fin de agraviar al colectivo social salmantino de la Casa de Salamanca en Asturias. Llegado a este punto ni puedo ni debo silenciar tal difamación como algunas otras de las que viene haciendo gala.

Este señor nos ninguneó desde el principio al manifestar que no era responsabilidad suya autorizar las actividades extraescolares, sino del ayuntamiento.  Hecha esta gestión, un email municipal, que nos oculta intencionadamente, le hace modificar su acérrima conducta.   Aclarado esto nos autoriza el uso de la instalación requerida ante testigos. Pero su desfachatez no tiene límites para desmentirse a tan sólo veinticuatro horas de la celebración de la actividad, forzado, según él, por la consejería de educación del Principado. Cosa incierta. Desde la consejería, al igual que desde el ayuntamiento, le indican con claridad que solo él es responsable de autorizar o desautorizar las actividades extraescolares de la comunidad educativa, por tanto, que no la eluda poniéndola en sus tejados.

Lamentablemente, su irresponsabilidad contraria a la buena práctica, la ha convertido en regla obstruccionista para el uso de las actividades extraescolares a las distintas asociaciones sociales, juveniles, culturales y deportivas de la zona causándoles trastornos, desplazamientos y costes innecesarios que tienen que afrontar al emigrar a otros colegios públicos periféricos de Gijón (Cabueñes, Contrueces) porque el que tienen cercano a su casa les cierra las puertas.

Este espacio digital que me brinda LA NUEVE ESPAÑA quizás pueda ser una oportunidad para reivindicar la urgente necesidad del pabellón de deportes, tantas veces previsto, como tantas fracasadas. No se justifica que la zona periférica de Gijón de mayor densidad poblacional se la tenga marginada década tras década a no poder contar con un pabellón de deportes a la altura de los que ya existen en otros barrios. Si a esta carencia añadimos la obstrucción al uso de las que puede ofrecer el Miguel de Cervantes se está dañando doblemente a los colectivos juveniles

La manera irresponsable de este señor ha enquistado un problema que solo él ha creado y que solo él debe resolver en uso a la responsabilidad que le otorga el cargo y no derivándola hacia las administraciones educativas superiores.

De aquel polvo, estos lodos. Los problemas no han cicatrizado en el Miguel de Cervantes, sino que  han ido creciendo en orden de extender la negativa al uso de instalaciones. Es el único centro de los 35 con permiso para la realización de actividad extraescolar que actúa irresponsablemente. El mismo centro escolar que cuenta con el honor de haber recibido muchos premios a la excelencia educativa, ahora, este señor lo premia cerrando a cal y canto sus instalaciones para dejar fuera de juego a toda la comunidad educativa y asociativa ya señalada a la que priva del uso permitido de puertas abiertas.

De manera más reciente intentó sacrificar en la línea apuntada a una fundación cercana al centro escolar de elevado prestigio, tanto, que ha sido galardonada a nivel nacional en varias ocasiones en reconocimiento a su labor de integración social. Pues bien, para poder desarrollar la actividad solicitada por dicha fundación tuvo que mediar, en tiempo récord, la vicepresidenta del gobierno del Principado para situarlo en el ejercicio responsable e ineludible de su cargo sin cortapisas. Volverse atrás de los compromisos adquiridos se ha convertido en su afición favorita.

Ignoro la forma y ámbito en el proceder del nombramiento de los directores/as de los centros escolares públicos de la región, pero, a quien corresponda, le aconsejaría que analice la singularidad de este caso con el objetivo de solucionar un problema que más que ir hacia la solución lo enquista y no vaya a ser que las tiritas se muestren ineficaces para cortar la hemorragia.

A la mayoría de las personas y, en especial a los docenes, se las educa para ser amables, respetuosas y prestar ayuda a los demás. Es evidente que este señor no forma parte de esa mayoría, sino de la minoría con tendencia a crear crispación y problemas haciendo buena la teoría de Publio Siro: Quien solo vive para sí, está muerto para los demás.  

El Miguel de Cervantes ha venido superando a lo largo de sus años los exámenes a los que le han sometido con suficiente buena nota y sobresalientes. El actual director no.

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