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¿De verdad no se puede hacer nada?

Llevamos tres décadas aguantando esta ignominia y todo el mundo puede hacer más de lo que está haciendo

Acabo de llegar de la cuarta concentración en Cuatro Caminos. Por cuarta vez en este último mes, los vecinos de La Calzada hemos cortado el paso a los camiones. Cada vez se suman más gente a las movilizaciones; esta vez hemos marchado hasta la misma entrada de El Musel.

Los vecinos estamos dejando claro que esto no puede seguir así. Somos muy conscientes de lo que está en juego es nuestro bienestar, nuestra salud y el futuro de nuestro barrio. No queremos que La Calzada se quede atrás.

Llevamos tres décadas aguantando esta ignominia: ha muerto una generación de vecinos del barrio y ha nacido otra con los camiones pasando a miles diariamente, algunos con cargas peligrosas. Este verano hablé con adolescentes del barrio y fue conmovedor, oírlos decir que no veían nada raro ni extraño en el incesante tráfico pesado que circula a escasos metros de sus casas. La razón es que han nacido con él y no conocen otra cosa, así de triste es el asunto.

Nos preguntamos, mientras nosotros estamos en la calle, ¿qué están haciendo nuestros representantes? ¿De verdad no pueden hacer nada? ¿De verdad, en esta ciudad y en esta región no se puede hacer nada? Solo mirar a otro lado, encogerse de hombros, echar balones fuera y preocuparse solo del control de daños.

Es el momento de decir basta ya, de plantarnos y afirmar hasta aquí. De reivindicar Gijón como lo que es: una ciudad referente en el norte, y de exigir las infraestructuras que se le deben, por dignidad y por justicia histórica. Se necesita firmeza y liderazgo. No se puede recibir entre aplausos y sonrisas al segundo del ministro Puente, al señor Santano, sin reprocharle ni afearle nada, solo unos meses después de jugar al escondite con los vecinos del Oeste y de tirar por tierra el proyecto del vial de Jove y una inversión de 300 millones para la ciudad. Aquel día los vecinos de La Calzada rehusamos estar allí.

Todo el mundo puede hacer más de lo que está haciendo. El Ministerio es, desde luego, el principal responsable: es quien tiene la dotación económica y la capacidad ejecutiva. Pero el Principado también tiene que ser capaz de presionar y defender los intereses de los asturianos en Madrid con determinación. Barbón dijo que estaba con los vecinos pues es la hora de demostrarlo. No puede venir el consejero y presentar al Ministerio como si fuera un ente encriptado, un organismo extraño, del que no se conocen sus volubles e indescifrables deseos, al que hay que leer entre líneas, algo ajeno con lo que no se tiene nada que ver.

Y en cuanto al Ayuntamiento, también tienen herramientas para actuar, para presionar y mucho con el tema del tráfico pesado, si de verdad quiere hacerlo. EL protocolo de actuación en episodios de contaminación del aire en la zona Oeste de Gijón permite al Ayuntamiento restringir el paso de transporte pesado cuando los niveles de contaminación se elevan. El otro día, el concejal Jesús Martínez Salvador, en una reunión en la FAV, nos decía que no se puede hacer, porque cuando se ha hecho se montan colas de camiones y se causan molestias, pero entonces ¿cómo queremos presionar?, ¿de verdad esperamos que nos hagan caso en Madrid sin causar molestias ni incordiar? Diciendo a todo que sí, siendo los más obedientes de la clase. Eso hasta la fecha parece que no funciona.

Los vecinos seguiremos cortando cuatro caminos defendiendo nuestro barrio. El próximo miércoles 10 estaremos otra vez ahí. Esperando también que nuestros representantes estén a la altura.

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