Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

El futuro mira al mar

Desde principios de esta semana, los gijoneses pueden pasear por un nuevo espacio. La ciudad acaba de ganar hasta 30.000 metros cuadrados más de trama urbana en el barrio de El Natahoyo que, más allá de recuperar los terrenos de Naval Gijón, supone el inicio del futuro con la conversión del antiguo astillero en un polo empresarial vinculado a la economía azul. Un proyecto que aspira en la zona Oeste a replicar la exitosa fórmula del Parque Científico y Tecnológico –ahora también en expansión hacia la Pecuaria– que revitalizó la zona este. Cientos de ciudadanos recorrieron en las primeras horas todo el paseo, desde las barandillas próximas al Acuario hasta rozar las grúas de Armón, contemplando también a su paso los imponentes avances de Indra para volver a dar vida y futuro al Tallerón. Gijón vuelve sobre sus pasos y, de nuevo, mira al mar para sentar las bases de su futuro.

La inauguración de Naval Azul, como así se llama, es el punto de partida y ahora, tras la inversión para adquirir los terrenos por 4,6 millones de euros a la Autoridad Portuaria (con un abrumador respaldo político), le toca al Ayuntamiento desarrollar el plan especial para ese entorno que llega a saldar una deuda histórica de la ciudad con el oeste. Conviene no perder de vista que se trata de sentar las bases del futuro para las próximas décadas, y para eso resulta primordial que sea un proyecto de ciudad y no de partidos. Saben bien los gijoneses lo que supone que un cambio de gobierno, en la administración que sea, como ocurrió varias veces con la estación intermodal, convierta en papel mojado los acuerdos precedentes. Por el momento, Naval Azul genera interés e ilusión en la ciudadanía, algo poco visto en los últimos tiempos en una ciudad harta de provisionalidades y promesas.

Y sin dejar de mirar al mar, aunque en este caso al otro lado del litoral gijonés, podría convertirse el próximo 2026 en el año en que los terrenos de la Ería del Piles alumbran también un futuro para recuperar una de las zonas privilegiadas de Gijón. Que el tiempo siga pasando es algo que no se entiende.

Tracking Pixel Contents