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Si estás siempre cansado, quizá la respuesta está en tu nariz

Por @soyivanespada, el enfermero de confianza

En sanidad, hay temas que arrastran un estigma injusto. Durante años se ha asociado la rinoplastia casi exclusivamente a la estética, como si hablar de operar la nariz fuera sinónimo de capricho o vanidad. Pero quienes trabajamos en salud sabemos que, en muchísimos casos, una rinoplastia no tiene nada que ver con la apariencia y sí con algo tan básico como respirar.

Respirar bien no es un lujo. Es una necesidad fisiológica que condiciona nuestro sueño, nuestra energía, nuestra capacidad de hacer deporte, nuestra concentración e incluso nuestro estado de ánimo. Y, sin embargo, convivimos con miles de personas que llevan años acostumbrándose a vivir con una nariz que no funciona como debería. En Asturias, donde el clima húmedo y los catarros recurrentes ya ponen a prueba nuestras vías respiratorias, esto se nota aún más.

Los motivos son claros y frecuentes: tabiques desviados que estrechan el paso del aire, cornetes hipertróficos que actúan como un tapón permanente o secuelas de traumatismos que alteran la anatomía nasal. Muchas personas normalizan lo que no deberían normalizar: “siempre he respirado mal”, “duermo fatal”, “me canso enseguida”. Muchas de esas frases esconden un problema anatómico que tiene solución.

Y aquí quiero detenerme en algo importante: la técnica importa. La rinoplastia ultrasónica ha supuesto un avance enorme porque permite trabajar con una precisión milimétrica, respetando tejidos, reduciendo inflamación y cuidando al máximo la estructura nasal. Para una intervención cuyo objetivo es mejorar la función respiratoria, esta precisión es una garantía.

Como enfermero, siempre lo digo: la salud no es solo ausencia de enfermedad, es poder vivir sin limitaciones evitables. Y cuando hablamos de una cirugía que afecta a la vía aérea, la elección del profesional es clave.

Desde mi experiencia considero que el especialista que mejor integra la funcionalidad y, de paso, la armonía estética es el cirujano maxilofacial. Es la especialidad que trabaja a diario con la anatomía facial, la vía aérea y la estructura ósea. Y dentro de ese ámbito, quiero destacar el trabajo del Dr. Pablo Rosado, un profesional que no solo domina la rinoplastia ultrasónica, sino que se ha convertido en referente nacional en todo tipo de intervenciones faciales.

Y aquí viene lo mejor: tenemos la suerte de tenerlo en Asturias. En un momento en el que muchos pacientes se ven obligados a desplazarse cientos de kilómetros para encontrar especialistas de alto nivel, contar con un referente nacional en nuestra propia comunidad es un privilegio.

Un símil que muchos asturianos entenderán al instante. En oftalmología, el apellido Vega se ha convertido casi en sinónimo de prestigio, trayectoria y confianza. Pues bien, en el mundo de la cirugía maxilofacial, Pablo Rosado ocupa ese mismo lugar simbólico. Lo que los Vega representan para los ojos, Rosado lo representa para la anatomía facial.

Dormir mejor reduce el riesgo cardiovascular. Respirar bien mejora el rendimiento físico. Oxigenar correctamente disminuye la fatiga y mejora la concentración. Y, por supuesto, reduce infecciones, sinusitis y molestias crónicas que muchos arrastran durante años.

Por eso es importante reivindicar la rinoplastia funcional como lo que realmente es: una intervención que devuelve calidad de vida. No se trata de cambiar una nariz, sino de recuperar algo tan elemental como el aire. Si llevas tiempo conviviendo con una respiración que no te acompaña, no lo normalices. Hablarlo con un profesional puede ser el primer paso para recuperar algo tan sencillo como volver a respirar bien.

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