Opinión
La Negra llega a puerto
He tenido todos estos años el deseo de que la Semana Negra regresara definitivamente a su origen: el marrón oscuro casi negro de El Musel. Cada vez que el festival errante hizo las maletas, yo acaricié esa posibilidad. Así que, de tiempo en tiempo, he ido volviendo mentalmente a aquellos primeros años en los que tanto estaba por escribir para la propia Semana, para el puerto y la zona oeste gijonesa. Y siento que la posible ubicación de la actividad en El Arbeyal tiene una fuerte carga simbólica. Como un círculo que aspira ya a cerrarse.
Porque para quienes integramos el club de la nostalgia portuaria, el arenal de La Calzada es lo más parecido a ese retorno. El Arbeyal, además de una hermosa playa urbana recuperada sobre los cristales rotos de La Casera, hace las veces de límite después del cual arranca el territorio portuario. A partir de ahí, se acaba lo lúdico y empieza la desnuda verdad industrial.
Por eso, seamos realistas, la concha de El Arbeyal no ofrecerá a la Semana Negra la atmósfera que sólo un paisaje de muelles, raíles, grúas, vagonetas, contenedores, carretillas, túneles, montículos de graneles e inmensos buques, puede ofrecer. Un gigantesco monstruo dormido plagado de sonidos, olores y oscuridades, donde cada cual puede desplegar bien a gusto su particular catálogo de miedos, desde el crimen clásico al distópico. Una dársena es una tierra de nadie rodeada de agua donde todo puede suceder.
Algo de esa atmósfera se intuyó en las antiguas instalaciones de Naval Gijón. Por cierto, caminando los nuevos espacios urbanizados en la zona y anticipando mentalmente lo que nos prometen en Naval Azul, he imaginado actividades posibles en esos diques cansados pero resilientes. Pero esos son otros lópeces.
Hoy toca hablar de la Negra, que es un mastodonte de, por un lado, actividades culturales y, por otro, atracciones de feria o fiesta de prao. Con públicos que tienen claro que van a transitar uno de esos dos universos o a comulgar con ambos a partes iguales, sin darle más vueltas al son. El control de calidad es sencillo: todo se llena. Incluso con una programación que se contraprograma.
Dicen los portavoces vecinales que sí a la Semana Negra en El Arbeyal pero con buena planificación, minimización del impacto sobre los espacios, control de ruidos y residuos, y buena comunicación. Dicen bien, conviene estar vigilante y tomar nota del antes, durante y después. Es importante cuidar este arranque de etapa porque, quién sabe, tal vez la Negra llega en el arenal de La Calzada definitivamente a puerto. O no. En Gijón somos muy de finales abiertos.
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