Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

A la "Vía Gijonesa" le falta carril

El plan de cierre del Museo Nicanor Piñole supone un hito en gestión cultural, un hito nefasto. Desmantelar una institución con más de 30 años de actividad y que custodia y difunde la obra de uno de los artistas asturianos contemporáneos capitales es todo un despropósito.

Un cierre sin justificación que además se abre a la incertidumbre legal derivada del posible incumplimiento de lo dispuesto en la donación que Enriqueta Ceñal Costales, viuda del pintor, hizo a Gijón y sus posibles consecuencias, entre ellas que perdamos ese legado. Un cierre que supone almacenar un patrimonio artístico hasta ahora accesible cuyo disfrute se hurta a la ciudadanía. Un cierre que cercena una labor crucial: la conexión desde la infancia con el arte a través de las abundantes actividades programadas para escolares.

Todo ello combinado con un futuro que queda asociado al proyecto Tabacalera, una entelequia que tras una década en el gobierno municipal el equipo de Foro no ha sido capaz de definir, desarrollar, ni de poner fecha cierta de entrada en uso. Hace dos años la fecha era el año 2027, ahora igual para 2027 comienzan las obras. Siendo en extremo optimistas el Museo Piñole no reabriría en Cimavilla hasta iniciada la década de 2030.

El plan supone además una andanada en la línea de flotación de los museos de Bellas Artes municipales, limitados a las dependencias de la Casa Natal de Jovellanos, una instalación raquítica e inadecuada para poder cumplir su misión doble como museo y centro jovellanista y que, además, resulta inaccesible en su mayor parte para quien cuente con problemas de movilidad.

La "Vía Gijonesa", el anunciado innovador proyecto concebido por el equipo de gobierno para este mandato, cada vez se evidencia más como una operación de merchandising político sin contenido. Al supuesto plan municipal de regeneración de equipamientos y actualización de contenidos culturales cada vez se le ve más el cartón, como al resto de campañas publicitarias múltiples a las que se dedica el equipo de gobierno local a costa de nuestros impuestos.

Porque, hasta la fecha, los hitos logrados en este ámbito han consistido en reactivar con fondos públicos un centro cultural privado abandonado -el palacio de Revillagigedo-, duplicar el modelo de residencias artísticas ya existente en Laboral Centro de Arte y determinar el cierre del Piñole.

Si no fuese por la programación y el trabajo de los equipos de la red de museos municipales y por los proyectos consolidados de la Fundación Municipal de Cultura y Educación desarrollados por su personal, la política cultural local quedaría reducida a la anécdota.

Que la "Vía Gijonesa" carece de coherencia y contenido tiene en el cierre del Museo Piñole un referente nítido. Y la duda es si la "Vía Gijonesa" no fue más que una cortina de humo para tapar la inexplicable renuncia a que Gijón liderase la candidatura asturiana a Capital Europea de la Cultura de 2030.

La risible disculpa de hace un par de años de atribuir a las escasas gestiones del anterior equipo de gobierno -aquellos "dos folios grapados"- ha sucumbido ante la evidencia de que en Oviedo, hace dos años, no contaban ni con medio folio ni con grapa en relación con este asunto y ahí están, haciendo una labor impecable. Resulta inquietante que todo este despropósito pueda quizás derivar del pacto de gobierno municipal de 2023 entre Foro, PP y Vox para que Carmen Moriyón lograse la alcaldía. En la FIDMA de aquel año el alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, recalcó una consigna que ya había manifestado previamente a las elecciones municipales: "los toros en Gijón, la ópera en Oviedo". Dos años después en Gijón se celebra el maltrato animal, no hay ópera y se cierra un museo. Tender una vía se entiende que tiene como fin circular y avanzar, no descarrillar. La "Vía Gijonesa" no es que aún no tenga carril, es que plantea desmontar las traviesas existentes.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents