Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

¿Vuelta al cole?

No piensen ustedes que sufro un lapsus y que el verano me afectó tanto que no me acuerdo ni del mes en el que estamos ni de que ya hace una semana que las aulas de los centros educativos se han llenado de niños, niñas y jóvenes que comienzan un nuevo curso, espero que, al menos, con algo de ilusión.

Hoy no hablaré de quienes sí han podido volver "al cole" sino de todos los niños y niñas que no han podido hacerlo porque su infancia les ha sido arrebatada o porque en el mejor de los casos (fíjense que terrible) lo único que les ha quedado es el miedo, el frío y el hambre.

Pasan los años, me voy haciendo mayor y en lugar de comprender mejor las cosas, creo que voy para atrás y las entiendo peor, debe ser eso. Cada vez me siento peor ante la barbarie y más cuando en mi retina se quedan imágenes de quienes más inocentes son.

Me resulta casi imposible ver esos niños y esas niñas con el susto en esos cuerpos mermados por no comer y por mal dormir y no soñar que es lo que se debe hacer en la infancia.

No hay cole porque no tienen apenas nada y así su derecho universal a tener educación y a crecer en paz se pierde en el aire lleno del polvo que dejan las bombas tras de sí.

Pienso mucho también en todo el profesorado que no podrá hacer lo que, lejos de lo que alguien pudiera creer o incluso afirmar, es una tarea compleja y delicada que requiere de preparación (mucha y constante), pero también de vocación. Estoy segura de que, del modo que sea, buscarán la forma de dar algo de luz, algo de normalidad a esos niños y niñas en medio de todo ese sinsentido. La tarea de educar es así.

Ya siento que, aunque el tono de mis líneas suele ser optimista, está vez suenen tristes. Ojalá pueda escribir pronto que ya vuelven a sus coles y a sus clases, mientras tanto, quienes sí estamos enseñando y aprendiendo, disfrutemos de este gran privilegio.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents