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Las Unidades Pastorales

Llevan en el taller diocesano treinta años. Nacieron con otra denominación. Unidades Parroquiales de Acción Pastoral y éste era su logo: "UPAs" El cuadernillo que las define y explica lleva la firma de arzobispo don Gabino del 24 de agosto de 1995. En el prólogo nos da la razón de su alumbramiento: Es necesario una Nueva Evangelización. La propuesta la había lanzado ya años antes san Juan Pablo II en la Asamblea del CELAM en Haití en 1983 y la definió con una frase que tuvo gran eco: "requiere un nuevo ardor, nuevos métodos, nuevas expresiones". Mucho se ha escrito y por expertos sobre cómo lograr estos enunciados. Hemos avanzado poco, hemos tenido escasa creatividad. Tenemos muchas cosas como sagradas y nos da miedo cambiarlas, cuando el evangelio es la "Palabra Dios sin temporalidad" asumible en todas las culturas y en todos los tiempos. Mientras tanto "la humanidad se encuentra hoy en un período de profundos y rápidos cambios", dijo ya el Vaticano II en 1965. Entonces analizamos los cambios demográficos, sociales y culturales que estaban dando una fisonomía al Principado por lo que exigían nuevas formas de anunciar el Evangelio y de presencia de los católicos en las realidades temporales. Nos ha faltado ardor, quedamos solo defendiendo el territorio; no encontramos nuevos métodos como aquellos movimientos de AC de presencia en los ambientes; y seguimos con un lenguaje pasado, que les suena como el castellano antiguo a las generaciones actuales. El resultado es preocupante. En España, en 1975 la práctica religiosa era del 70%, en este 2025 del 18% y la de los jóvenes del 8%. Preocupante.

Las Unidades Pastorales que están comenzando a implantarse deben tener como primera finalidad el anuncio el evangelio a los de hoy. No puede entenderse como una restructuración y agrupación de parroquias por falta de curas que las atiendan y el vaciamiento desolador de las parroquias rurales. En Italia, ante el mismo hecho brutal, han puesto el grito en el cielo, "no es posible resignarse ante el suicidio asistido del territorio rural", le han dicho a Meloni. Hay que reconocer que esta situación aceleró, por fin, el proceso, pero no debe pervertir el objetivo. Por eso es necesario partir de un somero análisis demográfico, social y cultural de la población a la que nos dirigimos, y cómo llegar a ellos dada la baja práctica. El papa Francisco habló de "una Iglesia en salida"; más que esperar a que vengan, hay ir a su encuentro, y más que hablar hay que escuchar para poder y saber responder.

La segunda finalidad es lograr una iglesia misionera donde todos puedan participar, dada la complejidad del ambiente social actual. Es lo que, también Francisco, llamó sinodalidad, una iglesia en la que todos caminan juntos y asumen juntos con responsabilidad la misión.

La Unidad Pastoral que forman San Pedro, San Jose y la Basílica comenzará ese camino el sábado día 4 en La Quinta de San Eutiquio.

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