Opinión
Laura Tuero
Así no hay quien viva en Xixón
Hace unos años eran eventos puntuales. Hoy es una ocupación permanente de un parque público. Este año el Parque de los Hermanos Castro ha permanecido cerrado desde finales de mayo hasta la primera semana de agosto para permitir el montaje de conciertos y festivales organizados por un mismo promotor privado. Durante casi tres meses continuados, uno de los principales parques de Xixón ha dejado de estar al servicio de la ciudadanía para convertirse en un recinto privado destinado a espectáculos multitudinarios con altos niveles sonoros que hacen imposible la convivencia.
Soportamos pruebas de sonido, elevados niveles de ruido, saturación y cortes del tráfico, aglomeraciones y gritos nocturnos, suciedad, contaminación del río Piles y conciertos que se prolongan hasta las dos o las tres de la madrugada. No se trata de unas horas de música, sino de semanas de alteración continuada de la vida y el descanso de los barrios adyacentes. Vivo a un kilómetro del parque y puedo escuchar perfectamente todos los decibelios. Acabo de registrar una solicitud en la sede electrónica del Ayuntamiento de Xixón porque, por enésima vez, he estado hasta las tres de la madrugada soportando el sonido de uno de esos conciertos fuera de control. Esta situación es insostenible para quienes vivimos en Xixón.
No cuestiono la importancia de la cultura, la música ni la celebración de actividades que contribuyan a dinamizar la ciudad. El acceso a la cultura es un derecho de la ciudadanía y Xixón debe contar con una programación cultural atractiva, diversa y plural, que llegue a todos los barrios y a todos los vecinos y vecinas, no centrada únicamente en grandes acontecimientos o eventos de especial dimensión. Esta programación debe desarrollarse desde criterios de equilibrio, proporcionalidad y respeto hacia los derechos de los y las residentes. Ahora nuestros derechos son vulnerados.
El Parque de los Hermanos Castro ha sido expoliado durante el verano para convertirlo en un recinto privado de grandes espectáculos. Esta situación supone una alteración sustancial del uso habitual del parque y del derecho de los vecinos a disfrutar de un entorno residencial compatible con el descanso, la tranquilidad y el uso cotidiano de los espacios públicos. Los barrios más afectados son L’Arena y Les Mestes, donde vivimos unas 19.000 personas que sufrimos directamente las consecuencias por la proximidad al recinto.
A esta situación se suma la falta de información pública sobre los niveles sonoros alcanzados, las mediciones realizadas y el alcance real del impacto acústico generado; el sonido viaja sin apenas barreras físicas en espacios abiertos.
Resulta contradictorio las políticas del gobierno de Xixón, impulsando campañas como "Vive y deja dormir" para fomentar el descanso y la convivencia mientras autoriza actividades que generan afecciones acústicas intensas y prolongadas en zonas residenciales, evidenciando una falta de coherencia entre el mensaje institucional y la gestión de determinados eventos promovidos y autorizados por el propio Ayuntamiento. Además de impulsar, también, a finales del año pasado, la conversión del parque Isabel La Católica en una "isla antirruido" como espacio a preservar para que la ciudadanía pueda reducir el "estrés ambiental urbano". La protección de estos espacios no es compatible con la celebración de actividades que generan impactos acústicos significativos en su entorno más próximo.
Xixón se está convirtiendo en una ciudad cada vez más difícil para quienes residimos en ella. Una ciudad no puede construirse pensando únicamente en eventos puntuales, en el turismo como modelo y en la imagen exterior. Una ciudad debe cuidar a sus vecinos y vecinas, proteger sus espacios verdes y garantizar un desarrollo cultural y económico justo y sostenible.
Los espacios públicos no pueden convertirse en un recurso al servicio del beneficio privado. Los parques son bienes comunes, lugares de encuentro, convivencia y disfrute colectivo. El derecho a la ciudad significa garantizar que quienes la habitan puedan vivirla, disfrutarla y descansar en ella en condiciones de igualdad. Xixón no se puede construir para el negocio de unos pocos, sino para el bienestar de la mayoría.
La solución no pasa por minimizar las molestias de un modelo que es incompatible con la vida de los vecinos y vecinas ni con el medio ambiente. El Ayuntamiento debe buscar un recinto adecuado para este tipo de eventos, capaz de acogerlos sin convertir durante meses ningún espacio público en un espacio privado ni trasladar el coste de ese modelo a miles de vecinos y vecinas.
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