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Invasiones y áticos

La invasión de Ceuta por miles de marroquíes es una maniobra organizada para castigar a España por su oposición a Trump y reconocer Palestina, y para dar alas a la ultraderecha internacional. Las inmediatas respuestas de Trump hablando de "cientos de miles" de invasores y advirtiendo que eso ocurrirá allí si ganan los demócratas, o del ministro israelí invitando a acoger a los gazatíes, estaban escritas antes de la invasión provocada con el beneplácito de Marruecos, pese a que, él sabrá por qué, Sánchez lo excluya de la ecuación. La doble ultraderecha española, antepone tumbar el Gobierno a la unidad territorial, y aprovecha para culpar a la regularización de Sánchez y al efecto llamada. Abascal, desaparecido durante los incendios, sacó toda su artillería xenófoba para pintar una Europa islámica si no se ponía remedio a los "disparates" del Gobierno. Figaredo clama al ejército para cazar invasores. Cazar seres humanos sería lo más miserable que se le puede ocurrir a un político, si Figaredo no hubiera demostrado que siempre puede empeorar. Meloni suspende el tratado Schengen ignorando que Italia es la principal puerta europea para la inmigración duplicando las cifras de España y que llegar a Ceuta no es llegar a la península. Otros países gobernados por la extrema derecha secundan a Meloni. Nadie dice que las fronteras de España con Marruecos son las fronteras de Europa y que va siendo hora de que Europa se haga cargo de ellas colaborando estrechamente y asumiendo responsabilidades. Feijóo, desbordado por lo que acontece dentro de su partido solo acierta a recurrir a tópicos, bulos, insultos y a pedir por enésima vez la dimisión de Sánchez. Es positivo que los ceutíes rechazaron con más fuerza las hordas ultras que fueron a buscar carroña, que a los propios inmigrantes, y que en dos días la situación quedó prácticamente resuelta; una semana tardó Trillo "al alba y con tiempo duro de levante…" en desalojar seis gendarmes de Perejil. Para PP, Vox y quienes organizaron la invasión, las decenas de muertos no importan, eran moros y pobres.

Ayuso tiene querencia por los áticos, al de sus padres, objeto de un levantamiento de bienes de libro, siguieron los prestados en pandemia y los adquiridos por su pareja combinando "negocios" con ingeniería financiera. A punto de disfrutar de otro, pagado por la Comunidad, la han pillado y puede quedarse en la calle si como parece, es víctima de fuego amigo. La vivienda de Irene y Pablo llenó más páginas que ninguna otra, no por nada, solo porque eran comunistas.

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