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Las Águedas de Gijón

La hermandad de Santa Águeda está integrada por mujeres gijonesas que la veneran como patrona y ejemplo. Están de enhorabuena. Su misión es mantener viva y actualizada la devoción a Santa Agueda en Gijón, tal como sucede en otras ciudades de España, especialmente en Castilla León, Madrid o País Vasco. Esta venerable Hermandad de mujeres desarrolla en Gijón una intensa actividad religiosa y cultural, en la Basílica del Sagrado Corazón. Colaboran con su rector, don Manuel Robles, en todo lo relacionado con la conservación y embellecimiento del templo y en la participación en la vida litúrgica de basílica, posiblemente el templo más importante dedicado al Sagrado Corazón por sus características arquitectónicas y artísticas, como se puede comprobar por las muchas personas que la vistan de forma continuada. Una actividad muy importante constituye las visitas guiadas por cofrades entusiastas y preparados de la que es responsable Ana Méndez, una experta en la biografía de Santa Águeda, licenciada en Clásicas, quien tiene una relación epistolar con el obispo de Catania (Italia).

Este año, el Papa León XIV ha remitido una carta apostólica al secretario de Estado Pontificio, Cardenal Parolín, nombrado delegado pontificio para las celebraciones con motivo días 16 y 17, del 900º. aniversario del regreso de las reliquias de la Santa Martir Águeda a su ciudad natal Catania. En su carta, el Papa pone a Santa Águeda de ejemplo de fidelidad a Cristo y de amor y entrega total de sí misma: la comunidad eclesial contempla la victoria de la gracia sobre la violencia, de la fe sobre el miedo y de la caridad sobre la muerte. Águeda fue asesinada bajo tortura cuando era una adolescente, por no haber renegado de la fe cristiana durante las sangrientas persecuciones anticristianas desatadas por el sanguinario emperador Decio en el siglo III.

En Catania se la conoce como “Santuzza” y en todo Italia su memoria se mantiene muy activa, pues como afirma el Papa en su carta apostólica, Águeda participó en la Pascua de Cristo y resplandece como “un testimonio de la fuerza que el Señor infunde a quienes perseveran firmes ante las tentaciones y las pruebas”.

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