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Opinión

Un buen salto en el Hípico

A partir del próximo martes volverá a sonar la Marcha Radetzky en Las Mestas, una de las melodías más clásicas en el final del verano gijonés. Hasta el domingo próximo, por la espectacular pista verde pasarán hasta 94 jinetes y amazonas de dieciséis países para competir en pruebas de distinto nivel con más de 260 caballos inscritos. Nombres como los británicos Scott Brash, Robert y Jack Whitaker, el alemán Friederik Meyer-Zimmermann, los italianos Emanuele Camilli y Emanuele Gaudiano, la holandesa Sanne Thijssen o el saudí Abdulá Al Sharbatly darán empaque a una cita que combina lo deportivo con lo social –sin perder de vista las tradicionales apuestas– para ir poniendo el broche al largo periodo estival en la capital marítima del Principado.

El Hípico de Gijón siempre ha sido mucho más que una competición internacional. En Las Mestas, generaciones enteras han disfrutado de los mejores jinetes y amazonas del mundo, pruebas internacionales del mejor nivel y binomios para el recuerdo con un palmarés impresionante. El nivel económico de los precios -hay previstos 546.400 euros en esta edición- provocó que aquellos tiempos quedasen en el recuerdo al ser complicado competir con otros concursos del circuito. Pero la cita gijonesa siempre ha sabido mantener el interés de los gijoneses que acuden cada año a Las Mestas a disfrutar de una jornada entretenida donde la oferta cada vez es mayor y más variada.

Del mismo modo que se cuida toda la parafernalia que rodea el recinto –de la parte comercial y hostelera a los hinchables pasando por los ponis y una nueva grada supletoria– hay que mantener las instalaciones en perfecto estado de revista, especialmente la tribuna vieja y esas sillas que vieron saltar a Goyoaga. Por no hablar de los aseos. Siempre hay margen de mejora y convendría ir pautando una transformación del complejo. Al tiempo, no estaría mal recuperar el entendimiento con una entidad histórica como el Chas para trazar esa hoja de ruta ecuestre, porque en los caballos gustan y mucho en Gijón.

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