Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Presidente de Nuevas Generaciones del PP de Gijón

Piel de cordero

La necesidad de revisar prácticas obsoletas y anquilosadas, como la gestión municipal, para lograr el cambio en Gijón

El informe realizado para sentar las bases del Plan de Reforma y Transformación Organizativa de Gijón ha puesto negro sobre blanco una realidad incómoda: nuestro Ayuntamiento no es eficiente. Según el estudio, la imagen de marca y la apariencia de modernidad cubren, como piel de cordero, el anquilosamiento que más de treinta años de gobierno socialista han dejado en nuestra ciudad. Intacta nuestra administración tras cinco años de Foro en el poder, parece estar esperando a que se solvente un apaño entre las fracturas de la izquierda municipal para que éstas reclamen la burocracia que legítimamente les pertenece.

A día de hoy sorprende ver cómo algunos se rasgan las vestiduras, cómo arquean sus cejas y fingen sacudirse el polvo del camino. Aquellos que alimentaron al leviatán de una administración ineficiente quieren colgarse hoy la medalla del adanismo para borrar, o más bien maquillar, el trasluz de su gestión. A fin de cuentas, en Gijón el "vuelva usted mañana" tiene acento socialista, cuando no comunista, y la parálisis administrativa es la marca de la casa de un monumento a la burocracia que firmaron aquellos que nos gobernaron durante más de tres décadas. Si hoy nuestra ciudad no tiene una administración del siglo XXI es, en gran medida, porque hubo un gobierno que en su día prefirió enfangarse entre memorándums interdepartamentales a preparar el "Efecto 2000".

Por su parte, al gobierno municipal actual debemos reclamarle un cambio de rumbo y no un más de lo mismo. Rebelarse contra el maremágnum de expedientes con post-its, contra los paseíllos entre la Casa Rosada y la Antigua Pescadería Municipal, contra la insana costumbre de agradecer los servicios prestados mediante una jefatura innecesaria. No vale solo con esgrimir la fusión de Divertia, ni con un registro digital en cada centro de atención ciudadana; debemos reformular la manera en la que nuestra administración sirve (que para eso está) a los gijoneses. En la política municipal también hay un gran hueco para el reformismo, repensando las estructuras que algunos pintan inamovibles por su ceguera ante la calma social que produce no cuestionar las falsas verdades universales de la izquierda.

Porque esto, en definitiva, es lo que nos dice este informe. Al fin y al cabo, es lo mismo que llevamos diciendo los gijoneses mucho tiempo. El cambio en Gijón no consiste, ni consistirá, en el mantenimiento de las prácticas obsoletas; consiste y consistirá en atreverse a dar la vuelta al precepto establecido por los socialistas de una administración que mira a sus ciudadanos desde arriba para, por primera vez en nuestra historia como ciudad, servir a los gijoneses de una manera ágil y eficiente. La nueva política es servicio y es, cómo no, un sector público sin piel de cordero.

Compartir el artículo

stats