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Traumatólogo

Los techos de los hospitales

¿Alguien en su sano juicio ha pensado en decorar los techos de las plantas, unidades de reanimación, cuidados intensivos, quirófanos, etc? Calculo que es una petición absurda. El hospital de Cabueñes tiene un presupuesto igual o superior al del Ayuntamiento de Gijón. Por encima de 200 millones de euros. Atender a mi absurda petición no es muy costoso si bien podemos ahorrar si no decoramos las habitaciones standard y nos reservamos para pasillos, quirófanos y reanimación. Quizá también la UVI.

Esta petición tiene la intención de extraerles una sonrisa de fin de año pero no está exenta de sentido y lo relaciono con tres hechos: La semana pasada me acerqué a saludar a un paciente que, en el pasillo del antequirófano, esperaba turno para operarse. Me gusta hacerlo y al resto del personal también. El enfermo está solo, solo en soledad consigo mismo, en una espera que puede durar 15 o 20 minutos. Si bien un tanto atontado por una medicación previa, en general se puede hablar con ellos sobre todo para trasmitirles confianza. A este paciente le vi muy ensimismado y le dije: "¿En que piensas?" "En nada particular", me contestó, estaba mirando el techo. "¿Y?", Le inquirí. "Me da un poco de miedo, es blanco. Es la nada".

Un rato antes de enlazar estas letras estaba viendo un capítulo de Borgen, estupenda serie danesa de hace 3-4 años. La protagonista, en ese momento expresidenta del gobierno, va a ser intervenida de un tumor de mama. La escena discurre en el caminar de su cama desde su habitación hasta el quirófano. Tumbada en la cama y dirigiéndose al miedo, solo tiene una imagen: techos y óculos. Blancos.

Yo mismo, hace un par de años me sometí a una intervención con anestesia regional. Estaba tranquilo pero la espera, necesaria para que el anestésico cumpliera su misión de dormirme el brazo, se me hizo eterna y los miedos a "no quedar bien" me asaltaron. Estaba solo en el antequirófano. Mi única imagen era un horrible techo blanco. 20 minutos de techo blanco. Me entretuve pensando como solucionar esa fotografía que seguro no es solo mía. Al final tomé una decisión facilona. Cerré los ojos.

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