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Un grande de la música asturiana

René de Coupaud no fue sólo el técnico más destacado, fue un músico integral

Con frecuencia se van repentinamente los más queridos, y en edad, para éstos, siempre temprana. René lo fue, y muy mucho, para una parte muy importante de la música asturiana en los más diversos campos, sin los que sin su presencia, no se pueden entender del todo los últimos 50 años de la música en Asturias, desde el pop y el rock, desde la música antigua -a la que estuvo muy vinculado desde el ciclo gijonés-, hasta la clásica -grabando, por ejemplo, a la antes Orquesta Sinfónica Ciudad de Oviedo-, o la música folklórica asturiana en general. René de Coupaud fue indiscutiblemente grande en muy diversos campos, como pianista, multiinstrumentista, músico integral con un oído finísimo excepcional y una base armónica con la que no se le escapaba el más mínimo detalle. Y, también, fue el más destacado técnico de sonido de nuestra región, en la que recaló desde su Madrid natal a muy temprana edad. Su formación fue esencialmente musical y pianística, ya que estos fueron prácticamente sus únicos estudios, y los asimiló de una manera absolutamente sobresaliente. Tuve el privilegio -como un músico asturiano más-, de trabajar con él en diversas grabaciones discográficas, con el Coro Universitario de Oviedo o como director de los Virtuosos de Moscú en un CD de Víctor Luque. Por supuesto, René no era "sólo" el técnico de sonido era un músico más, atento a cada nota que entrara por "sus" micros. En este aspecto René era bien conocido, aquí y fuera, como el más fino experto en la colocación de micrófonos en las tomas acústicas; nadie como él tenía la pericia de situarlos en el sitio idóneo, a la altura y en el lugar precisos, para captar la sonoridad específica que se le requería, más bien que él requería, porque en este aspecto su consejo era norma. En todas las horas de grabación y posproducción en las que estuve a su lado, siempre consideré a René como parte de mi propia escucha, y si discretamente, como era él, sugería alguna corrección, con toda seguridad había que asumirla sin pestañear.

Estas Navidades nos envío una -no podía ser de otra manera- felicitación musical desde su recientemente adquirida casa de Quintes a la que, me consta, ilusionado trasladó su residencia en lo que sería desgraciadamente su corto retiro, en la que grabó todas las pista del video; en la flauta, haciendo la percusión, tocando la guitarra o el piano; una amable presencia enfatizada, aún más, con una larga barba blanca de auténtico Papa Noel navideño. Te echaremos mucho de menos amigo, como a él le gustaba nombrarte en la cercanía, con cariño, más allá de su enorme talento profesional, siempre presente.

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