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Medalla de oro para el Hospital de Cabueñes

Una distinción muy merecida que no oculta algunas mejoras que aún son imprescindibles en el equipamiento sanitario

Justa y merecida ha sido la distinción al Hospital de Cabueñes con la "Medalla de Oro" del Ayuntamiento de Gijón por sus 50 años al servicio de la ciudad y su entorno; sobre todo cuando, previamente, este centro hospitalario ya había recibido la medalla de plata del Principado. Coincidiendo con

A propósito de ello, LA NUEVA ESPAÑA del pasado 13 de marzo publicó una entrevista al Director-Gerente del hospital, de la cual me sorprendió que el entrevistado desvinculara dicha ampliación de una eventual reducción en sus listas de espera, alegando que "no tiene nada que ver". A mi juicio, el único objetivo de ampliar las actuales instalaciones del hospital es crear una mayor superficie asistencial, con un incremento proporcional estable de su plantilla para atender la demanda existente; independientemente del refuerzo estacional invernal para atender los "picos de gripe". En consecuencia, la lista de espera quirúrgica debería disminuir hasta equilibrarse con la demanda asistencial, resultando una incuestionable incoherencia pensar que el hospital pueda "quedarse pequeño" sin atribuirlo a un gran aumento de dicha demanda. Ello viene ratificado por la existencia de camas supletorias en las habitaciones; hecho, posiblemente, más habitual de lo aceptado en la entrevista.

Incluso más, este periódico ha publicado interesantes datos sobre el balance del Hospital de Cabueñes, al final del año 2018. Entonces, el hospital tenía unos 4.000 pacientes en lista de espera quirúrgica, suponiendo un incremento del 30% respecto al año 2017 (a pesar de que, en el año 2018, fueron intervenidos 200 pacientes más). Ese "tapón asistencial" no pareció inquietar al gerente de Cabueñes; aunque, en el mismo período, la lista de espera del Hospital de Jove mejoró más del 35%.

Atendiendo esas cifras, semejante autocomplacencia es improcedente y, además, creo que en la gestión del tapón asistencial producido durante el trámite de pacientes en lista de espera quirúrgica (normal-preferente), se deberían atender, exclusivamente, criterios médicos; siendo inaceptable cualquier hipotética interferencia burocrática al respecto.

Respecto a la ampliación del centro. habitualmente, una reforma hospitalaria integral se realiza para amortizarse en un plazo mínimo de 50 años; mientras que, si el período es menor, como 20 años, puede resultar asistencial y económicamente poco rentable.

Dicho esto, el lector debería considerar la incomodidad y los problemas técnicos que, en el bienio 2020-2021,pueden surgir en el Hospital de Cabueñes mientras la obra de ampliación coincida con la labor asistencial cotidiana. Por tanto, si técnicamente fuera viable, lo lógico sería construir un hospital de nueva planta en otra ubicación de Gijón.

En un artículo previo , LA NUEVA ESPAÑA ya indicaba que una ampliación del hospital basada en diversos edificios interconectados mediante galerías implicaba un proyecto trasnochado, puesto que, actualmente, domina la construcción de hospitales de tamaño medio (de 600-700 camas) y de nueva planta, con un edificio que contenga la zona de hospitalización próxima al bloque quirúrgico, Urgencias y la UCI. Así, se puede evitar el llamado "síndrome de la camilla" (incidencias surgidas durante un alargado traslado de pacientes en grave estado entre dichas zonas), como sucede en el Hospital Universitario Central de Asturias, en Oviedo.

Finalmente, deseo transmitir mi solidaridad con todo el personal sanitario del Hospital de Cabueñes por haber logrado superar esta singladura de 50 años, de la cual también me siento partícipe; aunque reconozco que, actualmente, se atraviesa una época mucho más convulsa que hace 40 años, cuando militaba como cirujano general en su tercera planta.

Hoy día, el personal facultativo y de enfermería trabaja con más presión que en épocas pretéritas por la mayor demanda asistencial registrada, por utilizar nuevas y complejas tecnologías y depender de un estamento gestor con exigencias aparentemente centradas en criterios para "optimizar" los recursos humanos; lo cual no es un sinónimo de buena gestión si no se aportan mejores resultados que los publicados.

Soportar diariamente esa presión asistencial y atender al paciente con profesionalidad es digno de agradecimiento. Esa es la razón por la que el personal sanitario del Hospital de Cabueñes merece esta Medalla de Oro que el Ayuntamiento de Gijón le ha otorgado en representación de sus convecinos. En definitiva, ¡feliz aniversario, querido Cabueñes! Deseo que, con la reforma integral puedas cumplir otros 50 años al servicio de nuestra ciudad; siendo testigo silencioso, pero imprescindible, de la cotidiana vida gijonesa.

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