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Epílogo

"Un guaje de barrio", el último libro para recordarlo

Para el pasado 3 de abril estaba prevista la presentación, en el Club LA NUEVA ESPAÑA de Gijón del último libro de Chema Castiello, "Un guaje de barrio" editado por Trabe. No pudo ser.

Tuve la suerte de que Chema me hiciese partícipe de todo el proceso de creación y redacción del libro. Yo había leído todo lo que anteriormente había escrito Chema, sobre cine por ejemplo, sobre el racismo y xenofobia en el cine; sobre la emigración, o su magnífico estudio sobre Eleuterio Quintanilla para el Aula Popular José Luis García Rúa. Me pidió hacer el epílogo de "Un guaje de barrio" (el prólogo es de Cheni Uría) y así fue la cosa. Lo que jamás pensé es que ahora tuviese que hacer este otro epílogo para Chema Castiello.

Un guaje nacido en El Bibio nos cuenta sus recuerdos de niñez y juventud en Gijón hasta que, ya a mitad de la década de 1960, ciudadanos como García Rúa o sociedades culturales como Gesto le hicieron ver que "allá afuera" había otro mundo. Un mundo de compromiso, de solidaridad y de activismo social que fue su vida desde entonces hasta ahora mismo. En muchos corazones y en lugares como el Ateneo Obrero de Gijón y en el Instituto Padre Feijoo de La Calzada, que dirigió varios años, deja Chema una huella indeleble.

"Un guaje de barrio" llegó a las librerías justo antes del confinamiento y lo que queda es leerlo cuando eso sea posible. Recordaba recientemente Joaquín Sabina que "la libertad es una librería", y por tanto ahora estamos sin libertad. Las librerías y bibliotecas públicas gijonesas abrirán, y allí se guardan varios libros de Chema Castiello. La mejor manera de recordarlo -nadie muere mientras se lo recuerda- es leer sus escritos, y tratar de ser como él.

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