Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Gijón, con el Carmen en tiempos del covid

La relación entre la ciudad y la patrona de los marineros

La intrahistoria de Gijón, siempre ha estado bañada por el mar. El mar/la mar (que diría Alberti, quien no quería ser marinero en tierra) configura el quehacer cotidiano de sus gentes, quienes siempre han estado mirando el mar. Marineros y pescadores han visto en el mar su medio natural para sobrevivir aquí y más allá, navegando por mares y océanos procelosos, buscando el mítico dorado. Las habaneras a las que está tan unido el folklore musical gijonés, así lo cantan. Cimavilla es el barrio más genuinamente pescador y marinero de Gijón, aunque ahora los derroteros de las olas del mar han ido por otras ampliaciones portuarias sobre las que parecía existir alguna sospechosa, que según cualificados expertos como el prestigioso abogado señor Díaz, es más fruto de una sobre actuación política, que de una mala gestión económica. También vive en sus playas y de sus playas.

La devoción a la Virgen Marinera y Carmelitana está muy extendida en Gijón, pero es en la parroquia de los padres carmelitas de Begoña, donde los actos litúrgicos y procesionales brillan con intensidad y de forma muy especial, allí la Señora de la capa blanca y del escapulario marrón, que es áncora de salvación en los momentos más cruciales de la vida y de la muerte, con especial unción y devoción, como se puede comprobar cada día por la gran cantidad de gijoneses que acuden a la parroquia de Begoña y ante la imagen que siempre ha acompañado el ir de venir de sus gentes. En la noche del Carmen, el mar parece estremecerse, cuando voces recias y tiernas entonan la "Salve marinera" en el corazón del barrio más popular de Gijón. Así como cuando en la procesión por el mar se recuerdan a los que perecieron y/o naufragaron, depositando sobre las olas mansas o bravías con unción la corona de flores unida con la plegaria, para que los que perdieron su vida aquí y ahora, descansen en la playa de la Eternidad Bienaventurada. Todas estas actividades en honor a Nuestras Señora de Carmen en estos tiempos de pandemia y de covid-19, no se podrán celebrar de forma pública y notoria, sino en humilde e interior recogimiento dentro de los templos.

Muchas de nuestras mujeres aún llevan el título de María del Carmen como signo de identidad personal. Ayer fue el día de felicitar a todas los Cármenes, Carmenchus, Carminas, Menchus, Carmelos (...), quienes celebran su onomástica carmelitana.

Compartir el artículo

stats