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Un anillo para dominar a Cimavilla

Sobre las últimas medidas anunciadas para el barrio alto

El Ayuntamiento de Gijón anuncia un estudio sobre la movilidad y la accesibilidad del barrio de Cimavilla que versará sobre dos ejes principales: diseñar y constituir un anillo de circunvalación para el tráfico y establecer una plataforma única, aceras y calles al mismo nivel, en la mayor parte del barrio para facilitar la movilidad peatonal. Para ello se van a invertir unos 18.000 euros, aproximadamente.

Y claro, dicho así, a la mayor parte de los habitantes de Gijón nos puede parecer una buena idea si no fuera que Cimavilla lleva ya muchos años en el mismo sitio y nada se ha hecho.

Para empezar, el anillo de circunvalación ya existía, era conocido por todos y sencillo. Dentro de lo razonable no tenía mucho misterio, entrabas por un sitio y salías por el otro. Por lo pronto, se han cargado el anillo existente, eliminado una salida y además, han logrado que uno de los accesos peatonales reales al Cerro, que es por la calle Eladio Verde, sea actualmente un punto peligroso, sin pasos de cebra, donde converge un cruce ciego en una zona estrecha con aceras de cuarenta centímetros, como alternativa de salida al tránsito de las Ballenas, espacio que no se ha ganado para absolutamente nada.

De igual manera, plantear un estudio para establecer la plataforma única, no deja de ser una buena noticia si no fuera porque llega con tres años de retraso. Tanto por los trabajos realizados por los vecinos de Cimavilla durante varios años y expuestos al Ayuntamiento y al Foro de la movilidad, como en el Plan de Movilidad recientemente decapitado por el Gobierno Municipal. Plan secundado y aprobado en ese mismo Foro de la Movilidad por más de 27 entidades, donde ya se hacía mención a estas necesidades, situando además a Cimavilla como un espacio de prioridad residencial, con espacios de plataforma única de convivencia, espacios peatonales y con un circuito interno con un sentido de circulación único para no residentes en dirección este-oeste.

Al vender las peatonalizaciones y mejoras en los barrios cuando lo que se está haciendo es hundir a la gente que vive en esos barrios en pro de un turismo estacional, en pos de una terrazas y un "que viva la fiesta" además de caminar hacia un modelo turístico discutible, a un modelo Benidorm, se logra también ocultar las necesidades reales de los residentes en un barrio que lo que necesita es inversión real. Y de eso, de inversión real, no parece que nada vaya a ver, ninguna partida se ha reservado en el presupuesto de 2020 y mucho me temo que tampoco en el del 2021 dada la situación que atravesamos y los frentes abiertos en movilidad que tiene la ciudad. Al igual que la zona Oeste no necesita un estudio más para decir de dónde viene la contaminación, en Cimavilla no hace falta un estudio para decir que tenemos problemas de accesibilidad y ahora también de movilidad, sino invertir 1,8 millones de euros.

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