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OTRA HISTORIA LOCAL

¿Cabrales o Cabranes?

La calle de Cabrales es la decimosegunda vía urbana más larga de Gijón, mide 1.153 metros. Recuerda desde el 23 de abril 1847, desde hace nada menos que 173 años, a Juan Nepomuceno Cabrales, que en su testamento del año 1836 legó la mitad de su fortuna (15.000 reales o sea 3.750 pesetas) para el Hospital de la Caridad que funcionaba entonces en Cimavilla, y además pagó una custodia de plata para la iglesia de San Pedro. El Ayuntamiento de Gijón agradeció su generosidad dando su nombre a esa calle que antes se llamaba, en el primer tramo, calle de La Rectoría; y en el segundo, calle Villamanín.

En la zona que llamamos El Náutico estuvo el hospital gracias a Cabrales entre 1837 y 1937, y es el origen del actual Hospital de Jove. Juan Nepomuceno era hijo de Manuel, hidalgo vecino de la calle Ancha de la Cruz (Corrida), emigró a Cuba a principios del siglo XIX, y en 1824, enriquecido, ya era otra vez vecino de Gijón.

No es cuestión ahora de cambiar el nombre de la calle, pero comentemos alguna cosa. Don Agapito González Ordóñez fue funcionario municipal y cuando se jubiló desarrolló en el Archivo Municipal de Gijón una labor altruista impagable. Don Agapito nos hizo ver que el mecenas no se apellidaba Cabrales sino Cabranes. Lo cierto es que como Cabranes figura en el Archivo tanto en su partida de nacimiento como en su partida de defunción, y su testamento también lo firmó como Cabranes. Murió sin hijos el 12 de febrero de 1836 y desde once años más tarde existe la calle de Cabrales. Calle de Cabrales la tituló el Ayuntamiento porque con ese apellido era conocido Juan Nepomuceno Cabranes y así lo había asumido él mismo.

De hecho, ya fallecido el gijonés y con la calle con su nombre, aparecen registrados nacimientos y defunciones en Gijón en la "calle de Cabranes", no de Cabrales. Un busto de don Juan Nepomuceno lo podemos ver en los jardines del Hospital de Jove.

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