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Francisco García

Billete de vuelta

Francisco García

La vacuna y el diccionario

Vocablos relacionados con la pandemia que acaban de ser aceptados por la RAE

No hay mejor vacuna para tapar la boca con mascarilla de la crítica a la gestión del Gobierno que anunciar a bombo y platillo una campaña de vacunación masiva en enero, como si el inyectable sirviera para ahuyentar todos los patógenos que se ciernen sobre la soberanía de un país en camilla, a un paso de la sala de los cuidados intensivos, con la pandemia desatada y la economía necesitada de respiradores.

Parece que la campaña de vacunación comenzará por los mayores y los grupos de riesgo, aunque cabría preguntarse si no sería más efectivo incluir entre los primeros vacunados a las personas que más interaccionan, como los trabajadores considerados esenciales y los jóvenes. O sea, los que cuentan con más papeletas para contagiar a otros. Cierto que lo canónico es vacunar de inicio a los grupos de mayor mortalidad, pero esta epidemia se sale, así parece, de todos los cánones como para no plantearse soluciones más originales y valientes.

Lo cierto es que el virus que irrumpió a principios de año en nuestras vidas hasta ponerlas boca abajo se ha instalado, con sus vocablos derivados, en el diccionario de la RAE. Los académicos acaban de incluir en el palabrero común palabras como desescalada, coronavirus y COVID; junto a otras que han crecido al albur de la situación política tremendamente polarizada que se desató con desenfreno en este país a lo largo de los últimos meses, como fascistoide, que es como la izquierda radical y la que va camino de serlo denomina a todo aquel que no comulgan con sus ruedas de molino.

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