Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Maribel Lugilde

Juntos por separado

Navidad y distanciamiento social anterior a la pandemia

En una de las joyas del FICX que se acaba de clausurar, “Together Apart”, del realizador chino Qu Youjia, una familia regresa a casa del funeral del abuelo Yifu y se encuentra a éste haciendo su rutina doméstica habitual. Con esa contención oriental, esa mirada más allá de lo tocable, la historia prosigue sin aspavientos: esposa, hija y nieto del fallecido conviven durante horas con él preguntándose qué le trae de regreso, si han de decirle o no que está muerto.

A través de diálogos entrecruzados, deducen que hay una conversación pendiente entre Yifu y su esposa Minlan, fruto de una decisión que ella tomó en el pasado en soledad pensando que era lo mejor para él. Quizás es lo que Yifu viene a buscar, sin ser consciente de ello puesto que no ha hecho ninguna alusión. Ese diálogo finalmente se produce –no escuchamos sus términos, sólo sabemos que ocurre– y la pequeña trasgresión del abuelo se esfuma con él: la familia regresa a su duelo en ausencia del ser querido.

Me permito el spoiler, pero les aseguro que mi pecado es venial porque el disfrute está en el universo de sutilezas de lo que se cuenta y cómo. Traigo a colación esa pieza, su relato, las preguntas que propone, porque, aunque mi intención al verla fue evadirme, hizo justo lo contrario. Me trajo de vuelta a la realidad sólo que, con una mirada nueva, una especie de aviso. He tomado nota.

La pandemia nos ha aislado. Sobrevivimos con paliativos: cumpleaños, vermús y otras quedadas por videoconferencia, paseos para charlar a voces desde nuestras mascarillas. Pero cuando el acompañamiento debería ser obligado y no es, el suplicio transitorio deviene en tragedia vital.

A estas alturas, quien no lo ha vivido en carne propia, lo ha escuchado de allegados o conocidos. La soledad abisal de los mayores en las residencias; no comprenden y les quita razones para respirar. La agonía en soledad en uci o habitaciones de hospital, atados al mástil de las palabras del personal sanitario en medio de una tormenta aterradora. La soledad acrecentada de las personas que se sienten más solas de lo que estaban.

La pandemia compite la última en la liga de los distanciamientos. Porque cada quien ya venía inoculando en su vida prisas, perezas y egoísmos para la distancia social. Citas pospuestas, contactos eludidos, conversaciones pendientes.

Nos preguntamos en alto cómo se nos permitirán las reuniones navideñas, pero no interiormente si las deseamos como eran. Estar juntos por separado ya sucedía antes. A cada cual, su culpa.

Compartir el artículo

stats