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Pedro de Silva

El talento y la sensibilidad

Adiós a una mujer que puso en valor sus dones y formaba parte del paisaje humano de Gijón

Cuca Alonso disponía de un considerable talento y sensibilidad, pero eso son dones. El caso es que supo poner en valor esos talentos y acrecentarlos, en un formidable ejercicio de versatilidad, al que sin duda aplicó esfuerzo denodado, osadía, pundonor, habilidad, tesón, carácter. Al tiempo que hacía una estimable obra, en diversos dominios de la escritura, fue construyendo así su propio personaje, tal cual quiso hacerlo, y en todo momento con elegancia. No me refiero a la externa, que era evidente, sino a otra mucho más difícil y valiosa: la elegancia personal de hacer las cosas, en un campo difícil y competitivo, sin perder las formas, el sentido del respeto y la lealtad.

No hacía falta en absoluto coincidir en sus convicciones –siempre firmes– para apreciarlo. Apreciaba su valor, su valentía, su coraje formidable, su entereza. También el estilo y poderío con el que se las ingenió para reinventarse. Nos unía una amistad suave y ligera, pero valiosa, aunque nos viéramos de muy tarde en tarde. Siento de veras su muerte, como amigo y colega, pero también como gijonés: Cuca formaba ya parte destacada del paisaje humano de nuestra ciudad.

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