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Paco G. Redondo

Balance de Trump

Claroscuros de un presidente populista, eficaz y fanfarrón

Perspectiva desde Gijón. Donald Trump es un personaje populista, eficaz y charlatán. La imagen que nos transmiten muchos medios en Europa no es la del Trump empresario norteamericano, sino una caricatura distorsionada según el esquema buenos/malos. Llegó a la presidencia con varias prioridades: acelerar la economía, competir con China, liderar el mundo, y acaso impulsar sus negocios. En la económica, bajando impuestos y regulaciones, sus primeros 3 años han sido muy buenos, con gran crecimiento de empleo y renta. En cambio, su proteccionismo comercial a medio plazo es contraproducente. Con guerras de aranceles terminan perdiendo todos. En una economía globalizada, el objetivo de cada nación debe ser especializarse en varios productos y servicios propios, no en poner trabas a los otros porque sean mejores o más baratos.

En política exterior un logro estadístico, infrecuente, es no haber empezado guerra alguna. Contraste con Obama, que le dieron el premio Nobel de la Paz estando en guerra en Afganistán. Lo de ampliar el muro con Méjico y que lo pagaran los mejicanos era claro iba a quedar en fanfarronada. Sus partidarios dicen que Méjico controle las caravanas de migrantes guatemaltecos hacia el norte hace en parte su efecto. Con relación a Corea del Norte y Venezuela, muchos tuits y pocas nueces. Algunos opositores democráticos venezolanos le consideran un aliado del autócrata ruso Putin de quien, como el multimillonario progre húngaro Soros, hay muchos rumores en internet, no tantas pruebas concretas. Su postura pro Brexit y anti crisis climática, polémicas.

Su gran fallo, por soberbia y/o propaganda ha sido menospreciar la epidemia de coronavirus y sus tremendos efectos sanitarios y económicos. Un error garrafal –y trágico- ha consistido en no controlar ni a tiempo ni suficientemente los aeropuertos en un extenso país donde casi todos vuelan mucho, pues por sus enormes distancias hay pocos trenes de alta velocidad. Veremos pronto qué ocurre con sus reclamaciones de presuntas irregularidades electorales masivas en estados clave, pero a día de hoy el demócrata Biden parece el probable presidente electo para sustituirle a partir de enero. Apunta a otro estilo, más moderado en las formas, razonable en lo sanitario y gastador con los fondos. Trump quedará eclipsado por los resultados de Eisenhower o Reagan. En cualquier caso, nadie con más de 80 años debería ser presidente norteamericano.

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