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Alfonso Peláez

Agua va

Sobre la reparación de los chorros y las luces de la fuente del Carmen

Cuando era pequeñu estaba muy acostumbrado a la lluvia, pues sin necesidad de asomarme a la ventana ya sabía que manaba agua sin duelo. De aquella, coses de los pocos años, no sentía “...monotonía y lluvia tras los cristales...”. En esti puente de diciembre, cautivo por la pandemia y por el agua cayendo a manaes, entre lectura y más lectura, prestome leer en LA NUEVA ESPAÑA la noticia de que la fuente del Carmen va a volver a funcionar. ¡Ay de aquella novedosa fontana de la plaza del Seis de Agosto!, en tecnicolor, que fue, como la escalera mecánica de Simago, un bombazo para la época en sepia que vivíamos. De entonces acá, en Gijón les fuentes fueron un fracasu, porque o son de perrona, como la del Banco Gijón, o la de la avenida de Manuel Llaneza, o no llegaron a funcionar jamás, como la del anzuelo de Begoña.

En fin, esti añu si subimos pienso bañame, prometido queda, en la remozada fuente del Carmen.

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