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Paco G. Redondo

Asturias menguante

El balance de la pandemia en la segunda ola en la región, que puede ser desastroso

Los hosteleros asturianos están que braman, pues este 2020 les han cerrado muchos meses sus negocios, este otoño por segunda vez, debido a los contagios, UCI y muertes por las oleadas de coronavirus. Les impiden así tener ingresos, salvo algunos cafés y pinchos para llevar, mientras muchos gastos se mantienen, tanto en sueldos como suministros e impuestos; en el caso de los restaurantes y hoteles aún más drásticamente, debido a las restricciones de grupos y movilidad respectivas. Lo más llamativo es que los cierres obligados se estén imponiendo por sectores económicos, y no por características concretas de aforo y distancia en los establecimientos afectados, que son el sustento de numerosas familias. No hay datos que confirmen que la pequeña hostelería sea foco relevante de contagios.

Si Asturias, de las regiones más periféricas y con menor movimiento económico, salió relativamente menos golpeada en la primera oleada de primavera, en la que los cierres eran nacionales, en esta segunda donde las medidas han sido competencia de las autonomías, ha estado semanas liderando las peores cifras regionales, y con restricciones significativas. Aquí los contagios no se han disparado en verano, sino en octubre, así pues, echar le la culpa a los turistas madrileños es una mala excusa. Precisamente el contraste con Madrid es notorio, aunque el gobierno central no ha permitido los test PCR en Barajas hasta noviembre. La capital, en vez de ahogar su economía, optó por cierres específicos en las áreas de salud con más contagios, repartió –entre críticas– mascarillas FFP2 y multiplicó las pruebas de antígenos –y más críticas–.

El balance asturiano puede ser desastroso para el conjunto del año, tanto en sanidad como en economía, pues además los privilegios fiscales e inversiones adicionales se van un año sí y otro también al País Vasco y Cataluña para contentar a los separatistas. La buena noticia llega del Reino Unido, donde saltándose burocracia ya han empezado a vacunar masivamente a la población: la vacuna rápida y barata (por empresas privadas) no es un deseo sino una realidad, esperemos sin efectos secundarios a medio plazo. ¿Qué pasará si entretanto se produce una tercera ola en invierno y coincide con la gripe? Habrá que volver a la enseñanza por internet. Esperemos esta vez permitan avanzar materia, o sea seguir aprendiendo. Los aprobados generales llevan a la venezuelización de la enseñanza.

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