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Carta íntegra de Mariano Marín a Pablo Casado, presidente nacional del PP

Mariano Marín. Juan Plaza

LA NUEVA ESPAÑA publica, bajo estas líneas, íntegramente la carta enviada por Mariano Marín, expresidente del Partido Popular de Gijón, al líder nacional de la formación, Pablo Casado, hace dos días. En el escrito, el abogado carga con dureza contra la actual dirección autonómica, que encabeza Teresa Mallada. 

Estimado presidente nacional,

Me dirijo a ti para comunicarte mi decisión de darme de baja como afiliado del Partido Popular. Sin duda, una decisión muy difícil en lo político y en lo personal, por ser ésta mi casa, a la que he dedicado mi vida durante los últimos años.

En una carta que te envié el pasado 13 de septiembre te relaté, desde la más absoluta lealtad, todo lo acontecido en nuestro partido en Gijón durante los dos últimos años: la imposición de un candidato que ni era gijonés ni estaba afiliado, el apartar de las listas municipales y autonómicas a todas las personas que habían estado trabajando activamente durante los últimos años, el despido de la secretaria de nuestra sede y el drástico recorte de recursos por parte del grupo municipal, el constante ninguneo y desprecio por parte de la candidata autonómica Teresa Mallada y su grupo parlamentario...

En aquella carta, que creí confidencial entre nosotros, intenté darte mi visión honesta de la historia reciente de nuestro partido para, posteriormente, pedirte que se buscaran personas de consenso para su futuro en Gijón y en Asturias. Ni me postulé, ni nada pedí para mí porque solo pensaba en el bien del partido. Sin embargo, cuál fue mi sorpresa cuando Teresa Mallada era conocedora del contenido de la carta y la exponía como motivo más que suficiente “para echarme del partido”.

Por desgracia, todo lo que te relaté que iba a suceder está sucediendo. En el primer comité ejecutivo regional convocado por ella cesó a 26 personas, 10 de ellas de Gijón. Personas con un fuerte peso en la organización, con una trayectoria de trabajo y compromiso con nuestras siglas, personas que suman y aportan, personas que habían ocupado cargos de relevancia o que habían ayudado desinteresadamente al partido. Todas ellas fueron cesadas sin una llamada ni una explicación y se enteraron en el propio comité ejecutivo o en el periódico del día después, donde se daban nombres y apellidos de los cesados. ¿Cuál fue mi respuesta? El leal silencio. ¿Cuál fue la respuesta de esas personas? El leal silencio. Ni tan siquiera votaron en contra de su propio cese en aquel ejecutivo. Hasta ese extremo llega la lealtad a unas siglas.

Una vez hecha la purga, vino el siguiente objetivo: echarme de la presidencia local del Partido Popular de Gijón (como también te anticipé). Soy presidente por un congreso y, evidentemente, me hubiera gustado dejar de serlo por el mismo procedimiento. Estaba abierto a facilitar un proceso de transición tranquila, a integrar a todas las sensibilidades, a incorporar a nuevos perfiles a la junta local, a renovar la dirección local, a crear nuevos canales de comunicación y coordinación con el grupo municipal y a pasar página de todo lo sucedido. Estaba dispuesto, otra vez, a poner por delante el interés del partido a mi orgullo personal.

Así se lo trasladé a la presidenta regional, Teresa Mallada, al secretario general, Álvaro Queipo, y a la propia dirección nacional en la persona del secretario de Organización, Alberto Casero. Pero fue del todo punto imposible porque no se quería el bien del partido, solo se quería continuar con la purga.

Se me citó en una reunión en Oviedo, humillante, por parte de Teresa Mallada y Álvaro Queipo, donde recibí amenazas, insultos, chantajes y ataques personales. Se me hizo una campaña personal de acoso y derribo en los medios de comunicación locales, con filtraciones diarias, recogidas de firmas (donde se ofrecían cargos y dinero a los firmantes), insultos y ofensas personales en las reuniones de la junta local y en las redes sociales... 

Dicha campaña ha sido organizada y ejecutada por mi secretario general local, Pablo González, hoy portavoz adjunto de Teresa Mallada en la Junta General del Principado. Sé que esto puede resultarte extraño, pero no lo es tanto si se atiende a la trayectoria personal de Pablo: cargo público y cargo orgánico de relevancia con todas las direcciones locales y autonómicas durante los últimos 18 años (con paso breve por otro partido político incluido) y siempre con un mismo proceder: traicionar y destruir a la dirección saliente para asegurarse un futuro en la dirección entrante. No podía fallar a su tradición.

¿Cuál ha sido mi reacción a tanto ataque y tanta calumnia? El leal silencio. Aún así, se me abre un expediente disciplinario para dar apariencia de legalidad al proceso de purga, que tendrán la poca vergüenza de llamar “renovación”. Te aseguro que tomo esta decisión con todo el dolor de mi corazón y muy decepcionado.

Seguramente, esta no sea la última carta, queja o petición de amparo que recibas de Asturias. No fue suficiente echar a todos los diputados autonómicos de la anterior legislatura a la calle, cesar a 26 personas en el primer comité ejecutivo regional, ni expulsar del partido al anterior secretario general autonómico. Tampoco fue suficiente forzar la marcha, previa apertura de expediente disciplinario, del exportavoz municipal y concejal de nuestro partido en Aller, ni lo será echar ahora al presidente local de Gijón. Querrá más.

En una época donde te escucho repetir incansablemente lo importante que es ensanchar la base de nuestro partido para construir “la gran casa del centroderecha español” es verdaderamente curioso observar lo que se hace en Asturias: dejar un partido cada vez más menor y minoritario, pero eso sí, de personas subyugadas o aterrorizadas (me temo que son mayoría los segundos).

Recuerdo que en el congreso nacional donde fuiste elegido presidente, hablabas de la “captación del talento”. ¿Eres consciente del capital humano que se está perdiendo en Asturias? ¿Eres conocedor del inmenso daño que se está haciendo a nuestro partido en mi región y en mi ciudad? Daño que, por supuesto, se extiende a todos los gijoneses y asturianos, porque el actual proyecto del PP regional solo perpetuará en el poder al socialismo, con las nefastas consecuencias sociales y económicas que ello conlleva.

Quiero pensar que no y, por ello, me voy con la conciencia tranquila de haberlo intentado explicar, otra vez, a la máxima autoridad de este partido que, por más daño que me haya hecho, siempre seguiré entendiendo como mi casa.

Pongo fin a mi trayectoria en el Partido Popular, al que vine a ser útil a la ciudadanía, orgulloso de haberlo conseguido como portavoz municipal y delegado del Gobierno, pero totalmente decepcionado con la permisividad de su dirección con actitudes más propias de la Rusia estalinista que de un partido que se dice liberal y democrático.

Mariano Marín Albi

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