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Jaime Torner

Estancamiento político en Cataluña tras las elecciones

Las recientes elecciones autonómicas en Cataluña han ratificado el estancamiento del panorama político en dos bloques (constitucionalista-secesionista). Consiguientemente, celebrar esos comicios con estado de alarma y durante la tercera ola del covid-19 ha sido discutible por varias razones sanitarias que debieron primar sobre el oportunismo político. Me explico.

En primer lugar, según los resultados electorales, el PSC ha vencido a ERC en votos (624.000-579.000, respectivamente) aunque empatando a 33 escaños; seguidos de cerca por JuntsXCat (32 escaños). Entre los partidos minoritarios del Parlament, Vox ingresa con 11 escaños, seguidos de la CUP, En Comú Podem y Ciutadans (6-9 escaños) y el PP cerrando la lista (3 escaños). Así, con una abstención superior al 40% respecto los comicios previos, el secesionismo ha superado al constitucionalismo por cuatro puntos (52%-48%,).

En segundo lugar, valorando los resultados, se observa una insuficiente recuperación del PSC (ganando 16 escaños), a pesar del esperado “efecto Illa”; la fidelidad del voto secesionista de ERC y JuntsXCat, el desplome de Ciutadans (perdiendo 30 escaños), que ha beneficiado a Vox y PSC (concentrando el voto constitucionalista de derechas e izquierdas) y la presencia testimonial del PP.

En tercer lugar, desde una óptica sanitaria, esta convocatoria electoral puede implicar en breve un repunte de contagios por covid-19 en Catalunya, a pesar de las medidas de seguridad tomadas. Concretamente, parece insensato haber permitido que votaran personas en “cuarentena” por covid-19 puesto que, según los expertos, el riesgo de contagio en recinto cerrado resulta 20 veces mayor, especialmente con presuntos portadores del virus. Además, resulta incoherente que ciertos políticos transmitan mensajes de responsabilidad ciudadana si luego, a su posible conveniencia, inducen lo contrario. Afortunadamente, el sentido común ciudadano superó al de sus dirigentes políticos y, durante la hora asignada al votante covid (+), la afluencia fue reducida porque se había compensado con mayor voto por correo.

En cuarto lugar, en virtud de la vigente Ley Electoral, los eventuales pactos y vetos de partidos políticos siembran aún más el desconcierto ciudadano porque conllevan un “mercadeo de escaños” surgidos de la voluntad popular; lo cual no sucedería con un sistema electoral a “doble vuelta”.

En síntesis, las elecciones autonómicas catalanas ofrecen un marco político incierto al persistir el pulso secesionista frente al constitucionalismo: Obviamente, surge la duda si ello se relaciona con las recientes vandálicas manifestaciones en Barcelona, reivindicando libertad de expresión tras el caso Hasel (con su ofensivo y censurable mensaje rapero), dado que ha desestabilizado la convivencia ciudadana. No obstante, aún resulta más inquietante que, Pablo Echenique apoyara estos violentos manifestantes (al considerarlos “jóvenes antifascistas”); aunque, posteriormente, se haya retractado públicamente de semejante aberración democrática.

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