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Iván Pérez del Río

Silencioso y letal

El virus y su ataque a la salud mental y la necesidad de apoyo psicológico y psiquiátrico

Según nos ha recordado Íñigo Errejón hace unos días en el Congreso, en España se registra una media de diez suicidios diarios. Es un dato en general desconocido, al que de algún modo la sociedad le da la espalda, pero de máxima importancia. En su intervención, recordó que el CIS ha alertado de que seis de cada diez españoles ya tienen síntomas de ansiedad o depresión, y siete de cada diez jóvenes se muestran desesperanzados.

Se agradece que algunos políticos se sigan preocupando de la realidad y de las necesidades sociales. Hoy se hace más urgente, si cabe, ese plan de salud mental que reclama el líder de Más País. Uno de los “virus” que atacará con fuerza después, o a la par de esta covid, será el de las enfermedades mentales. De los colapsos de la UCIs pasaremos al colapso de las salas de psiquiatría y psicología.

Digo uno, porque hay otros dos que lo acompañarán: 1) la fuerte crisis económica que aún no alcanzamos a ver por la neblina y los juegos de malabares de nuestros políticos y 2) todos los problemas sanitarios que no están siendo atendidos en la actualidad debido a la emergencia sanitaria. Estos tres “virus”, estas tres crisis irán encadenadas, se retroalimentarán unas a otras. La fuerte merma económica de los hogares provocará un acceso muy limitado a ciertos recursos.

Pero no nos engañemos, esto no es nuevo. Así como la covid entraña una gran novedad, las otras tres crisis, no. El filósofo Byung-Chul Han nos invita a aprovechar la crisis actual para hacer una revisión radical de nuestro modo de vida. Para el pensador surcoreano, la pandemia actúa como espejo y como amplificador de problemas que ya teníamos, entre ellos, el cansancio producto de una autoexigencia permanente a “rendir más”.

Vivimos inmersos en un gran cambio de época, un mundo viejo que perece frente a uno nuevo que aún no alcanzamos a ver. “Repensarnos” como sociedad deja de ser una sugerencia, y pasa a ser una exigencia. Esta tarea no la podemos emprender solos, aislados unos de otros, porque el único camino pasa por entendernos como comunidad global, estrechando lazos de solidaridad con los países que permanecen a la cola, y respondiendo a las necesidades propias de nuestra sociedad con toda la fuerza del Estado. Errejón acierta, un paso estratégico hoy –ayer– pensando en mañana –hoy– es fortalecer el sistema de salud mental para detener un virus más silencioso y, quizás, más letal.

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