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Luis Miguel Piñera

Otra historia local

Luis Miguel Piñera

Una picota en Gijón

En Gijón hubo una picota, un rollo de piedra donde se exponía a la vergüenza pública al delincuente. La picota era una viga de madera, o de piedra, donde se ataba al penado y donde éste permanecía horas o días sometido a los insultos de quien por allí pasaba. En Castilla se conservan numerosas picotas en muchos pueblos, y evidentemente en el centro del pueblo porque siempre estaba situada en el sitio más concurrido de la localidad.

En las actas municipales del 25 de enero de 1850, conservadas en el Archivo Municipal de Gijón, se habla de la picota de Gijón. Naturalmente ya no existía en aquel 1850. El documento habla en realidad de otra cosa. De una polémica entre los concejales sobre si la plaza del Marqués era de propiedad municipal (si era plaza pública) o era propiedad del marqués de Revillagigedo. Dos concejales, Facundo Rodríguez y Florencio Junquera, defendían que era plaza pública y hablaban del “crucero del Marqués” que muchos años antes había en esa plaza. Ellos habían conocido de niños (a comienzos del siglo XIX) ese crucero y manifestaban que ese crucero era una transformación de un antiguo rollo o picota “donde se exponían en otro tiempo los condenados a la pena de vergüenza pública donde también se ejecutaba la pena de azotes por delitos de robo o inmoralidad”. Situaban el rollo, luego convertido en crucero, al lado del pozo de La Barquera que hoy podemos ver, “pozo tan público que a su lado se daba posesión solemne a los concejales”. Razonaban en aquel 1850 que en esa plaza desde tiempo inmemorial pasaban las procesiones religiosas y que por lo tanto no era propiedad privada, “nunca se ha sabido ni dicho que tal plazuela fuera cercada”, decían los concejales.

Joaquín Alonso Bonet menciona esa picota en su “Biografía de la Villa y Puerto de Gijón” (1967) pero desconocemos más referencias, ni dibujos de esa picota, luego monumento religioso, que existió en la plaza frente a la residencia del marqués de San Esteban del Mar del Natahoyo y conde de Revillagigedo.

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