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Palabra de amigo

Yo soy el buen pastor

Creer en Jesucristo y confiar en él porque lo necesitamos, y acercanos al prójimo, podría ser el programa para la mayoría de los cristianos. Con eso vale. Pero lo que no parece tan fácil es realizar ese programa.

Puede que nos ayude saber que necesitamos la ayuda del buen pastor. No hay que olvidar que se nos ha regalado el amor del buen pastor, para ayudar a nuestro pueblo. Lo peor viene, cuando le volvemos la espalda, y lo ponemos en el asiento de atrás y le decimos que se calle.

Los curas tenemos que aprender del buen pastor a rezar y servir a nuestra gente, sin clasificarla. No somos dueños de nadie, a lo más administradores, que están con su gente, los conocen, los aman, y que están dispuestos a dar su vida en lo pequeño de cada día, como un amigo lo hace con otro amigo.

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