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Eduardo Viñuela

Crítica / Música

Eduardo Viñuela

“Cicada” cierra ciclo en Gijón

El dúo asturiano inunda de música electrónica la caja del Jovellanos

El ciclo “Encajados” lleva casi un año siendo el espacio más versátil para la música en directo en la ciudad. En estos meses, decenas de propuestas muy dispares han pasado por la caja escénica del teatro Jovellanos adaptando su repertorio a las características de un escenario marcado por una acústica que permite recrearse en los matices y en el que la cercanía del público facilita la inmersión en la música. Esta semana la protagonista fue la electrónica, el dúo gijonés “Cicada” ponía en directo por última vez un repertorio que presentó en la Colegiata allá por 2017. Un cierre de ciclo que es sólo un punto y aparte antes de lanzarse a explorar nuevos terrenos en su siguiente trabajo.

“Cicada” cierra ciclo en Gijón

La música de “Cicada” no se explica por temas, sino por escenas y paisajes que se van configurando a medida que evolucionan para despertar sensaciones y emociones; un viaje de imágenes mentales que se dibujan con la materia prima del sonido. Sería difícil concebir las líneas melódicas como una melodía, también las percusiones como la base para asentar patrones rítmicos, y el resultado es una propuesta sugerente que se alimenta de texturas con diferentes colores tímbricos y en la que el tiempo y el compás se disuelven. Cada momento del concierto responde al estadio de un viaje sin rumbo determinado; no hay direccionalidad hacia las cadencias ni una armonía estable que prepare los cierres de las secciones, porque la concepción de la música es más horizontal que vertical, tiende más hacia la superposición de texturas que a una jerarquía preestablecida entre voces. Priman los estados de ánimo; los pasajes calmados arropados por colchones de sintetizadores y vibratos en la viola se contraponen con otros momentos más nerviosos a golpe de caja de ritmos y golpes de arco.

La dinámica juega un papel importante en el avance de los temas, pero la magia la pone sobre todo el diálogo que se entabla entre los sintetizadores y los loops de viola. La acústica de la madera y la electrónica de los sintetizadores encuentran numerosos espacios en los que complementarse acercando posiciones en una conversación que tiene lugar en directo, sin apenas bases pregrabadas. Esto es uno de los ingredientes que convierten cada concierto de “Cicada” en una ocasión única para acercarse a la propuesta de este dúo, una performance que atrapa e introduce al espectador en un estado de consciencia que lo aleja de lo cotidiano.

La caja escénica del Jovellanos resonaba inundada de hercios y decibelios, y la iluminación tenue ponía el clima adecuado para disfrutar del sonido eufónico de este dúo. “Cicada” no busca sorprender a golpe de contrastes, porque la mayoría de sus transiciones son orgánicas, con líneas melódicas y ritmos que parecen emerger y apagarse dentro de un continuum sonoro. Las entradas para este concierto de reducido aforo volaron, quienes asistieron sabían lo que se iban a encontrar, y la cerrada ovación final certificó la buena acogida de esta propuesta. Sólo nos queda esperar que su siguiente trabajo vea la luz pronto.

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