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Maribel Lugilde

Una patera para Simone

“Menas” acogidos en Asturias, crisis demográfica y miseria moral

La filósofa francesa Simone Weil se obligó en Londres, durante la ocupación nazi de Francia, a comer lo que sus compatriotas, es decir, a pasar hambre por solidaridad. Nadie pudo disuadirla, su tuberculosis se agravó y murió sin poder celebrar la liberación de París. Años antes, había abandonado su labor como profesora de Filosofía para trabajar durante un año en fábricas francesas y contrastar así sus pensamientos con la realidad.

Estaba conmocionada por la pérdida de dignidad, la servidumbre que trae consigo la miseria. Volcó aquel doloroso aprendizaje en sus escritos. “Nada paraliza el pensamiento”, concluyó, “como el sentimiento de inferioridad impuesto por los golpes cotidianos de la pobreza, la subordinación, la dependencia”.

Asturias acogerá próximamente a dieciséis menores africanos no acompañados, llegados a España en patera. El acrónimo para denominarles técnicamente es “mena” pero ha derivado en insulto porque hay personas que ven una amenaza en estos estos niños “golpeados por la pobreza”. Sus relatos de vida seguramente estremecerían. Pero si no experimentas, no escuchas, ni siquiera tratas de imaginar, vives en la perfecta miseria moral. Eso lo sabía muy bien Weil.

Hace unos días, me tropecé en nuestra ciudad con un puesto de captación de afiliados del partido de ultraderecha radical que hace campaña contras los niños inmigrantes. Estaban en la fachada trasera de la biblioteca pública Jovellanos. Dentro, en la sección de “literatura francesa, otros géneros”, reposan varias joyas de la filósofa de la desdicha.

La biblioteca tiene espacios de lectura luminosos, minúsculos paraísos de contemplación acompañada del saber. Nunca se llenan. Tuve el impulso de decirle a aquellas personas que invirtieran su tiempo en transformar su aporofobia en solidaridad leyendo dentro a Weil. “No hay más que un defecto”, dice Simone, “carecer de la facultad de alimentarse de luz”. Contuve mi impulso. Invitar a alguien a leer puede ser ofensivo, una provocación para quienes militan en el odio. El sustento de la inquina es la ignorancia.

Mejor no apelar a la solidaridad e ir a hechos que desmontan ese miedo a que la pobreza de otros salpique. La Oficina Europea de Estadística señala que Asturias será una de las diez regiones europeas más envejecidas en 2050. Entonces, la edad media de nuestra población será 59,1 años, diez más que la comunitaria y catorce más que la actual. Sólo más nacimientos y más inmigración pueden salvarnos. Pero ¿querrán razonar sobre informes que ayudan a decidir sobre el futuro? Igual no.

Me refugio en Weil, la imagino llorando el destino de estos niños, queriendo compartir con ellos la travesía que termina en una patera. Para comprender. Mi querida, frágil, poderosa Simone.

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