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Alejandro Ortea

Varadero de Fomento

Alejandro Ortea

Restos de regasificación

Líquidos que se hacen gases y gasificados políticos que se ven obligados a licuarse

En virtud de un denominado Reglamento de actividades molestas, insalubres nocivas y peligrosas, conocido como RAMINP, no se podían instalar o realizar ciertas industrias a menos de dos kilómetros de núcleos habitados, así que como la entonces nueva regasificadora de El Musel no guardaba esa distancia de las viviendas del Muselín, la moderna instalación, tan importante para el puerto, no se pudo poner en marcha, decisiones de los tribunales mediante. Problemas como este pasaban por toda España y cada autonomía fue haciendo sus propias normativas para derogar medidas tan alocadas como esta que databa de 1961. Algunas regiones se dieron prisa, otras no fueron tan diligentes y a El Musel le tocó la china. Se derogó el RAMINP de marras y hubo que reiniciar, a la luz de la nueva reglamentación, la tramitación ambiental de rigor.

Ahora, esas autoridades que velan por el medio ambiente dicen que sí, que ya puede funcionar la regasificadora, parece que ocho años más tarde de lo previsto, cuando las de otros puertos de la competencia ya tienen las suyas a todo gas y nunca mejor dicho. Pero ya el gas no da para tanto: las energías fósiles no están de moda y ya no se necesita transportar tanto combustible –que se hace en forma líquida– y, por lo tanto, ya no se necesita volver al estado gaseoso ese combustible que desembarca líquido. De todas formas, otro elemento, el hidrógeno, está poniéndose de moda, y parece que los dueños de la instalación le ven futuro a la inversión efectuada en nuestro puerto, lo cual es, a ojos vista, una buena noticia.

Los gases sometidos a una cierta presión o enfriados convenientemente pasan al estado gaseoso y, tal estado, vueltos a calentar o sometidos a una presión mayor, retoman el estado líquido. Bien, pues la agrupación de los socialistas gijoneses era una nube gaseosa en estado libre y ha venido un elemento novedoso a ponerlos bajo presión o a calentarlos, vaya usted a saber, que los ha colocado en estado líquido, por lo que por lo menos son un poco más visibles. La causa es que LA NUEVA ESPAÑA informó días atrás de que el conocido y respetado socialista Monchu García, que fuera concejal, a pesar de su relativa juventud, aspirará de aquí a un año aproximadamente al mando de una agrupación ahora desnortada. Quizás calentado o presionado por los ardores políticos de Luisina y Adriana, Carcedo y Lastra, respectivamente, el gaseoso Iván Ardura, supuesto líder nominativo de los socialistas gijoneses, ha tenido que licuarse y contarnos que para el proceso de elección de primer secretario político local falta mucho y que él y, sobre todo, sus inspiradoras “sanchistas” no se rinden tan fácilmente. Ver veremos.

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