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Filippo Priore

Por libre

Filippo Priore

Y triunfó el rock

La victoria de Italia en Eurovisión

No conozco a nadie que no sienta cierto resquemor al escuchar un “ya te lo dije” a modo de reproche. No es absoluto el caso, puesto que en mis palabras no encontrarán ustedes un atisbo de recriminación hacia quienes, después de leer el artículo que firmé la pasada semana para LA NUEVA ESPAÑA bajo el título “Fuera de quicio”, y en el que auguraba el resultado final del Festival de Eurovisión con el rock como gran estrella vencedora, creyeron que antes Gijón tendría su estación intermodal construida y en funcionamiento.

Pero hete aquí que, a medida que se fue acercando la noche del certamen, los pronósticos comenzaron a virar de manera casi unánime hacia esos irreverentes italianos de apenas veinte años, con las redes sociales viralizando todo lo que se publicaba sobre ellos.

El resultado ya lo conocen: contra todos esos más que conocidos cánones que casi siempre comparten las canciones ganadoras de Eurovisión, el rock triunfó de manera aplastante, con el “teletevoto” dictando su inapelable sentencia. Porque en definitiva fue todo el universo del rock quien venció y no solo Italia con los ahora archiconocidos “Måneskin”, en un sentido homenaje póstumo al gran Franco Battiato.

Para los que llegaron a escandalizarse con sus modales transgresivos (algunas de ellas presentes en la televisión que tanto nos cuesta a todos), priorizando estos sobre el incuestionable talento mostrado sobre el escenario, sólo les diría que quienes opinaban como ellos en los lejanos años 60 de los meneos de cadera de Elvis Presley o de su look, de “Led Zeppelin” en los 70, de “Queen” en los 80 con Freddie Mercury como icono de la transgresión o de los “Guns N’Roses” en los 90, por fortuna no consiguieron doblegar la esencia del rock: sacudir las mentes adormecidas y llenar de adrenalina los corazones más apagados.

Imposible no referirse al bulo lanzado por una periodista francesa de un magazine del país vecino, antes aun de conocerse el desenlace final. Unas simples imágenes le llevaron a acusar al cantante italiano de esnifar cocaína delante de las cámaras. Algo tan increíble no tardó sin embargo en correr como la pólvora.

La posterior prueba a la que voluntariamente se sometió el acusado (en esta sociedad actual es este quien debe demostrase inocente), con resultado negativo, dejó a los vulgares malos perdedores con un palmo de narices. Pero, por supuesto, no habido excusas por parte de la periodista en cuestión.

En fin, que, escapando del molesto “ya te lo dije”, solo diré que aquellos de ustedes que me dedicaron su preciado tiempo el martes pasado, pudieron conocer por LA NUEVA ESPAÑA antes que nadie el ganador de Eurovisión. Seguro que les interesaría mucho más conocer el futuro de nuestro querido Real Sporting, pero créanme si les confieso que mis augurios no serían de su agrado. También es verdad que siempre yerro en ellos y que lo de Eurovisión fue solo la excepción que confirma la regla.

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