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Palabra de amigo

La Santísima Trinidad

Una familia de amor de tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo

Cuando éramos niños, mi maestro don Julio, nos proponía el ejemplo del triángulo para explicarnos el misterio de la Santísima Trinidad y nos quedábamos tan tranquilos. Pero, la verdad es que Dios es siempre más, siempre mayor que nuestros intentos por comprenderle.

Y no queda otra que estar alerta, ser humildes, para no hacernos un Dios a nuestra medida, a nuestra imagen y semejanza, para manejarlo, para tenerlo controlado. Pero eso, lo sabemos muy bien, no es el verdadero Dios, sería solo un ídolo que como buen espectador nos contempla sin hacer nada por nosotros.

Esta fiesta nos recuerda que Dios no está solo, que es una familia de amor en tres personas. Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y no debemos olvidarnos que cada persona divina se define por una relación de amor con las otras personas divinas. En la Sagrada Escritura encontramos la acción amorosa del Padre en la creación, la acción amorosa del Hijo, en la redención, y la acción amorosa del Espíritu en la santificación de todos nosotros.

No podemos comprender este misterio de Dios, pero si lo podemos aceptar y “practicar” entre nosotros. Y de eso se trata, de meternos en esa corriente de amor que viene de Dios, que nos lleve a la comunión de vida y amor con nuestros hermanos. Eso sí, con la ayuda del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

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