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Paco G. Redondo

Más madera

Decretar el aumento de gastos de los demás porque sí

La gran subida del salario mínimo en 2019 provocó la pérdida de hasta 180.000 empleos en un año, según el Banco de España. Esta noticia en una primera lectura superficial a algunos les puede parecer chocante. ¿No es progresista y un avance deseable el gran aumento de los sueldos más bajos? Pues como casi todas las cosas, depende. Si fuera solo cuestión de voluntad y no de realidad económica, mejor aún que subir el SMI de 700 a 900 euros sería subirlo a 1.400 euros al mes, y el triple de guay subirlo a 2.100 euros al mes. Lo primero que llama la atención es por qué lo decide el gobierno por decreto y no se aprueba en una negociación por sectores económicos. Desde luego es muy fácil ser espléndido con el dinero ajeno, imponiendo a los pagadores (empresarios, comerciantes) el aumento en personal que se les ocurra.

Yendo al grano en el análisis, lo lógico sería subir la remuneración en función de la productividad y los beneficios de la empresa. El aumento universal y a boleo puede tener efectos contraproducentes. Imaginemos un negocio, por ejemplo un restaurante, con 10 empleados entre cocineros y camareros, a 700 netos de sueldo cada uno, gastos a añadir con seguridad social y demás impuestos, en bruto 1.050, suman por diez 10.500 euros al mes. Si le imponen de gastos en personal brutos 1.400 por diez 14.000 euros al mes, puede compensarlo aumentando los ingresos, o también despidiendo a dos trabajadores y quedándose con ocho. Si todos los negocios hicieran lo mismo un 20% de empleados se irían al paro. ¿Qué preferirán esos dos trabajadores, ganar 700 euros al mes, o estar en paro y no ganar nada? Lo suyo así no sería progreso sino retroceso.

Se puede aducir que 700 euros es una cantidad muy baja y con eso no se puede mantener a una familia hoy en día en España. Cierto. ¿Pero todos los empleados están casados y con dos hijos? Puede darse el caso también de mujeres que quieran ser madres por primera vez y trabajar a tiempo parcial, o de jóvenes o aprendices que estén solteros. ¿Preferiría el joven de 18 años cobrar menos y estar trabajando, o en paro? Adquiriendo experiencia, y que en unos años le aumenten el sueldo por convenio. O acaso es mejor estar unos años desempleado por el círculo vicioso: no te contratamos, joven, porque no tienes experiencia laboral; y no tienes experiencia laboral, porque no te contratamos. Con frecuencia lo óptimo e idílico es enemigo de lo bueno y lo práctico.

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