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Javier Gómez Cuesta

La Virgen Peregrina, en San Pedro

La imagen de la Purísima Concepción que recorre Asturias llega a Gijón

El martes pasado, LA NUEVA ESPAÑA, en la última página titulaba “La Virgen Peregrina, ante la Santina”, informando sobre el recorrido que está haciendo por Asturias una imagen blanca de la Virgen Purísima Concepción. Ilustraba el reportaje con un mapa, detallando el día y los lugares de pueblos, villas y ciudades que visitará y en los que pernoctará. Este sábado, día 26, la recibiremos en la parroquia mayor de San Pedro.

La Virgen Peregrina, en San Pedro

No deja de ser una imagen simpática. Viene en un “carrín” eléctrico –menos mal que no tiene que rodar por las calles tortuosas del barrio de Cimadevilla, en larga espera de acondicionamiento–, rodeada de algunas personas entusiastas y llena de flores que manifiestan el amor de la gente sencilla, que ve en María, la Madre de Jesús, la mujer de todos los tiempos y la que ha sostenido la vida de los pueblos. No hace falta nada más que contar, a vista de dron, los muchísimos santuarios, templos, capillas, ermitas... que en su nombre se edificaron y erigieron.

La iniciativa de esta peregrinación ha surgido en laicos y sacerdotes de Getafe. Tiene precedentes en Francia e Inglaterra. En Francia, el año pasado, unos jóvenes quisieron impulsar la devoción a la Virgen y las peregrinaciones a los santuarios, promoviendo un doble recorrido desde el más famoso como Lourdes y desde La Salette, en sureste del país, en la zona alpina de Grenoble, cercana a Italia, para confluir en el de Nuestra Señora de Pellevoisin, en la zona centro, cercano a Poitiers. Es curioso, en la revolucionada Francia, durante los siglos XIX y XX, se anunciaron y divulgaron cinco visiones o apariciones de la Virgen que han cuajado en devotos y reconocidos santuarios. Más sorprendente es lo de Inglaterra. En la antigüedad, siglo XI, tuvo un Santuario dedicado a la Virgen de Walsingham, en la zona este, próximo a la Norwich, que llaman “el Nazaret británico”, imagen reconocida como la patrona de la nación, pero abandonada en los tiempos de la reforma anglicana de Enrique VIII, que no profesaba la devoción y el reconocimiento de María. El anglicanismo actual quiere recuperar la devoción mariana para la fe. Católicos ingleses que se esfuerzan por darle vida al Santuario, también el pasado año 2020 organizaron actos y peregrinaciones a ese antiquísimo santuario.

Entre las motivaciones del impulso de esta peregrinación, señalan los promotores, la animación y vigorización de la fe. Referencian la visita que, según la tradición hizo la Virgen María al apóstol Santiago en la ribera del Ebro en Zaragoza. En el libro de la historia de la parroquia de San Pedro escrito por Agustín Guzmán se reseñan brevemente las leyendas sobre los orígenes del cristianismo en Gijón. Una de ellas, contada por Trelles Villademoros en su “Asturias Ilustrada” y rebatida por Jovellanos, habla de que el apóstol Santiago pasó por esta Noega e hizo algunos preclaros discípulos, entre ellos el varón apostólico San Torcuato (¿era gijonés?), que fundó la parroquia de San Pedro y que luego fue obispo de Guadix en Granada. Esta fábula que pretende convencer de la antigüedad de la fe cristiana en estas tierras, sin duda desde la dominación romana, nos vale para justificar que, como a Santiago, esta visita de la Virgen Peregrina pretende fortalecer y dar brío a nuestra fe en estos tiempos de horizontes inciertos. La esperamos a las 6.30 de la tarde cantando “Estrella de los Mares”, celebraremos la Eucaristía ante su imagen y la despediremos el domingo a las 9,30 de la mañana camino de Pola de Siero con la “Salve Marinera” como corresponde a una ciudad que tiene como patrón a un pescador y que tiene alma de mar.

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