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Paz Fernández Felgueroso

Un gijonés de pura raza

Recibo con inmensa tristeza la noticia del fallecimiento de Alfonso Peláez. Alfonso era persona especialmente amable, inteligente, buen conversador y, sobre todo, buena gente, además de conocedor profundo de nuestra villa y sus vecinos. Médico de formación, no ejerció de tal, pero sí de sanador del alma gijonesa. Desde la atalaya de su tradicional droguería, nada se le escapaba y así nos contó en sus publicaciones lo que fueron sus gentes, su comercio, sus teatros... y lo que sigue siendo Gijón. No puedo menos de recordar cómo, cuando la candidatura que presidí en 1999 ganó las elecciones que me llevaron a la Alcaldía, desde el balcón de su casa en frente de la antigua sede del PSOE, en San Bernardo, él y su familia fueron de los primeros que me felicitaron y animaron con aplausos afectuosos para mi nueva etapa. Se nos ha ido un gijonés de pro, pero su bonhomía permanecerá en nuestro agradecido recuerdo. Hasta siempre, amigo Alfonso.

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