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Editorial de Gijón

La hora de la verdad para Cabueñes

Hospital de Cabueñes. Marcos León

Tras quince años de incumplimientos y aplazamientos, el Principado aprobó esta semana destinar casi 45 millones de euros para la primera fase de la ampliación del Hospital Universitario de Cabueñes, la obra más importante que afronta en el corto plazo Gijón por su envergadura económica y su trascendencia social, y la principal actuación sanitaria en Asturias durante la presente década. El anuncio no por esperado deja de ser motivo de júbilo, más teniendo en cuenta que se produjo apenas unas horas después de conocer las irrisorias partidas que prevé el borrador de los Presupuestos Generales del Estado para los grandes proyectos pendientes en la ciudad, muestra palmaria de que apenas avanzan y de que no son una prioridad para el Gobierno de Pedro Sánchez. El desbloqueo del proceso administrativo para la transformación del complejo, que también atiende a los concejos de Villaviciosa y Carreño, abre la puerta además a una necesaria modernización de algunos de los servicios que presta actualmente.

Un escueto repaso a los detalles del proyecto es suficiente para percatarse de su magnitud. Esta primera fase prevé la construcción de un moderno edificio de seis plantas y dos sótanos dotado con la última tecnología y con una superficie que duplicará la del actual bloque, anticuado tras décadas de uso. Los trabajos, según ha anunciado la Consejería de Salud, no afectarán en ningún caso a las prestaciones del hospital porque se harán de acuerdo a una ordenada transición y se prolongarán durante 29 meses. Después, vendrá una segunda fase que consistirá, básicamente, en la regeneración de espacios ya existentes para su reutilización. Se trata, por tanto, de una operación de gran complejidad técnica y organizativa que pondrá a prueba la eficiencia de los gestores sanitarios.

Pero, sobre todo, Gijón se encuentra ante un hito que influirá de manera determinante en la calidad de vida de sus vecinos. El futuro centro, adaptado a cambios sociales como el envejecimiento, tendrá un potencial mayor que el de los hospitales centrales de muchas provincias. Y permitirá además introducir cambios organizativos y de servicios en el resto de equipamientos, como centros de salud y consultorios. El “nuevo Cabueñes” implica, por último, un compromiso político ineludible por parte del Principado con la ciudad, el mayor del Ejecutivo de Adrián Barbón, que tendría difícil justificar nuevos retrasos y palabras huecas. Ya no es admisible otra vuelta atrás. Toca avanzar sin excusas.

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