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FIDEL GARCIA

San Melchor de Quirós

Sintetizar la vida misionera de San Melchor de Quirós, el único asturiano canonizado, pese a los muchos mártires sacrificados por el “odium fidei” durante la Guerra Civil, supone pasar por alto aspectos importantes de su breve e intensa vida de 37 años. Hijo de la Asturias más profunda, del concejo de Quirós, donde el pico del Gamoniteiro desafía las alturas.

Nacido en Cortes (28 abril 1821) sus años infantiles transcurren en el hogar de sus padres humildes y buenos cristianos, con el día 15 de agosto peregrinación obligada a la ermita de la Virgen del Alba, que marcará profundamente su vida, centro espiritual quitosano. Caminaba 7km todos los días para ir a la escuela de Barzana. Con 14 años deja Quirós y en la Universidad de Oviedo estudia Filosofía y Teología. Allí conoce a los Dominicos y fray Ceferino González, célebre filósofo, lo gana para lo orden. Abandonando un porvenir brillante en Asturias, profesa en el convento de los dominicos de Ocaña: ordenado sacerdote, decide partir con cinco compañeros y misionar en Tonkin, el actual Vietnam. Se entrega de lleno a su vocación: trabaja infatigablemente, viaja, predica, confiesa. Aprende la lengua nativa y se integra totalmente en la cultura vietnamita. Cambia el nombre de Melchor por el de Xüyen, se viste según la forma tradicional de la gente sencilla, camisola y pantalón corto, se coloca una coleta postiza para ocultar sus cortos cabellos. Consagrado Obispo de Triconio se entrega totalmente al servicio apostólico de sus 150.000 fieles nativos y extranjeros.

En Tonkin se desata una terrible persecución contra los fieles y el clero católico, de la que será víctima el obispo asturiano; es detenido y cruelmente martirizado: le cortan el tronco, los brazos y piernas y los entierran en un foso: sus vísceras fueron expuestas para irrisión de los paganos y escarmiento de los fieles, tenía 37 años. Después de una ceremonia solemne de beatificación en Roma por Pío XII, su canonización fue celebrada por San Juan Pablo II el 19 de junio de 1989. Miles de asturianos asistieron a la grandiosa ceremonia en la plaza de San Pedro: ondeó la bandera de la Cruz la Victoria, se cantó el himno oficial de Asturias y se escanció el líquido amarillo entre los fieles asistentes. Como dice el himno oficial del segundo centenario de su nacimiento: “tus santos restos/ después de tu vida/ reposan en tierra asturiana/ en la catedral en capilla”.

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