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Maribel Lugilde

Comunista

Carmen Álvarez, adiós a la luchadora tenaz para combatir las desigualdades

Quizás es cosa de los años y su gradual proceso de nostalgia, lo cierto es que cada vez regreso más a mi memoria de pupitre. El fallecimiento de Carmen Álvarez, exconcejala de IU del Ayuntamiento de Gijón, dirigente vecinal, militante del Partido Comunista, mujer comprometida y ansiosa por darle la vuelta al mundo y sus injusticias, me tiene con los recuerdos en el aula que compartí con Isabel, su hija. Desde su mirada entré en el universo de Carmen.

Todas las madres del cole son seres todopoderosos, admirables en sus saberes, su potencial amoroso y proveedor de seguridades. Pero poco a poco descubrí que Carmen, aquella mujer imponente de sonrisa cálida, era especial. Respuestas elaboradas a preguntas infantiles, comentarios al vuelo, estaba claro que en casa de Isabel se hablaba con intensidad de asuntos que trascendían a los problemas simples de quienes poblábamos de mandilones azules el patio del colegio Virgen del Mar, hoy Lloréu.

Aquella militancia en un misterioso mundo paralelo que tanto despertaba mi curiosidad infantil en las postrimerías del franquismo se fue materializando después en el batallar público incansable de esta mujer concienciada hasta el tuétano, cuando ese bregar pudo salir de la clandestinidad, arremangarse y ponerse manos a la obra a reparar desigualdades.

Supe entonces detalles de su pasado, contados con esa pizca de humor que suaviza lo que duele mucho. El exilio en Francia, el regreso prematuro a España pensando que el dictador duraría menos, reuniones clandestinas, pasquines, banderas del PC y ejemplares de “Mundo Obrero” en las traseras de los muebles, carreras delante de los grises, horas interminables en Comisaría.

Cómo no iba a ser Carmen tan tenaz en la Asociación de Vecinos de El Natahoyo, en el grupo municipal de IU. Yo me iba reencontrando con ella, en el barrio y en las labores de información municipal durante mi etapa de labor periodística. Siempre me he preguntado si sólo yo sentía cerca a mamá Carmen o si todos percibían sobre sí ese halo de protección, esa mirada exigente e indulgente a la vez, una capacidad de escucha activa que conecta de alguna forma con la maternidad. Ella, que tan joven perdió a su madre pero que tanto aprendió de las mujeres protectoras de su familia.

En estos tiempos en que interesadamente algunos quieren hacer de “comunista” el insulto y el juego de miedos que fue en la dictadura, el recuerdo de Carmen, tan orgullosa de su militancia, tan hacedora de bien, desacredita a los necios.

Porque ahora toca construir memoria individual y colectiva de este ser bello que hemos perdido. Y yo quiero recordarla desde mi mandilón azul, de la mano de Isabel y sonriendo.

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