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Sariego

Nuevas epístolas a “Bilbo”

José Manuel Sariego

Con el amor sí se juega

Alberto Buitrago y su literatura

Conocí a Alberto Buitrago Jiménez durante la última y, pese a las inclemencias del tiempo, magnífica Feria del Libro de Gijón. Firmaba ejemplares de sus obras en la caseta de BajaMar editores. Me dedicó amablemente uno con “amorístico afecto”. Efectivamente, el libro, un derroche de ingenio sorprendente, se titula “Amorismos” e incorpora en su tercera parte un “Diccioamario”, término que el autor define como “repertorio en el que se recogen, en un orden determinado, palabras relacionadas con el amor y sus circunstancias”.

Sé de sobra, chucho Bilbo, que a ti estas concurrencias feriales, estos juegos literarios ni te van ni te vienen. Conozco tu aversión a las aglomeraciones, el estrés que te producen los barullos, la tensión que te causa cualquier alteración de las rutinas. Pero déjame anotar, para solaz, si no tuyo, de los presuntos lectores de las cartas que te escribo, un ramillete de ese asombroso y divertido diccionario sobre el amor y sus circunstancias, que compone Alberto Buitrago Jiménez con inusitada maña.

“Aeroplamo”.- Amor de altos vuelos.

“Buenamorado”.- Dícese de quien está siempre de buen amor.

“Claamar”.- Pedir amor a gritos.

“Deamorarse”.- Emplear más tiempo del previsto o del generalmente establecido como normal para hacer el amor.

“Ensamada”.- Amada turgente, redondeada, comestible y de exquisita dulzura.

“Flaamante”.- Amante nuevo y resplandeciente, recién estrenado.

“Gramártica”.- Ciencia que estudia los elementos del amor y sus combinaciones. Para muchos, más que ciencia es arte.

“Hamar”.- Amar con faltas de ortografía.

“Inamortal”.- Amor constante más allá de la muerte.

“Jaamacuco”.- (col.) Indisposición amorosa pasajera.

“Kamakaze”.- Amante inconsciente, insensato e incluso suicida.

“Laama”.- Monje tibetano enamorado.

“Malamorado”.- Dícese de quien está siempre de mal amor.

“Nigroamante”.- Amante brujo, hechicero, que, por lo general, se sirve de malas artes.

“Onoamatopeya”.- Sonido del amor.

“Poama”.- Poema de temática amorosa.

“Quiroamante”. Dícese de quien ama con las manos.

“Rumiamante”.- Dícese de quien vuelve a masticar un amor que ya había digerido.

“Soflaama”.- Discurso, alocución o perorata amorosa que suele hacerse con la intención de levantar el ánimo.

“Tiamar”.- Engañar a alguien con promesas infundadas o malas artes amorosas.

“Ultraamarinos”.- Tienda en la que se despachan productos y suministros relacionados con el amor, especialmente los que son de fácil conservación.

“Wolframo”.- Amor mineral, metálico, muy duro y denso.

“Yeama”.- Brote embrionario del amor.

“Zaamarra”.- Prenda de vestir que suele usar el amor en invierno.

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